Fluminense anunció, este martes por la mañana, el fallecimiento de Tato, uno de los principales nombres de su historia reciente. El exjugador tenía 64 años y formó parte de la generación que llevó al club a triunfos nacionales y estatales en los años 1980. Al mismo tiempo, su carrera estuvo marcada por la regularidad, el estilo ofensivo y la identificación con la afición. Ante la noticia, el club se solidarizó con la familia y recordó la importancia del deportista en una de las épocas más exitosas del Tricolor.
Homenaje y nota oficial
Poco después de confirmarse el fallecimiento, Fluminense difundió un mensaje en sus redes sociales. En la nota, el club ofreció sus condolencias y destacó el legado que dejó el exjugador. “Toda nuestra fuerza y solidaridad con amigos, familiares y todos los hinchas y admiradores de nuestro ídolo en este momento tan difícil. Tato queda marcado para siempre en la historia del Fluminense Fútbol Club”, publicó.
Además, la manifestación destacó el vínculo construido a lo largo de los años en los que el lateral izquierdo vistió la camiseta tricolor. En este contexto, el periodo comprendido entre 1983 y 1988 es recordado como uno de los más significativos de la historia reciente del club, con títulos y campañas de gran repercusión.
Camino a la afirmación en Tricolor
Tato, nombre con el que se conoció a Carlos Alberto Araújo Prestes, llegó al Fluminense en 1983, procedente de Goiânia. Antes había jugado en Internacional y Coritiba, acumulando experiencia en el panorama nacional. A los 22 años encontró en el club carioca el ambiente ideal para consolidarse.
A partir de entonces participó directamente en la conquista del Campeonato Brasileño de 1984 y de los títulos estatales de 1983, 1984 y 1985. Además de estas copas, formó parte de escuadras que ganaron torneos internacionales de pretemporada, como el Torneo de Seúl, el Torneo de París y la Copa Kirin.
En total, jugó 236 partidos con el Fluminense y marcó 17 goles. Así, construyó una trayectoria de regularidad y presencia constante en las decisiones, siendo parte importante del sistema ofensivo del equipo.
Estilo de juego y movimientos llamativos.
Zurdo, Tato destacó por su velocidad y capacidad para superar los marcadores en el uno contra uno. En general, avanzó por la izquierda, buscó línea de fondo y realizó centros. Sin embargo, también cortó al medio y arriesgó en tiros.
Durante la campaña por el título brasileño de 1984, vivió uno de sus momentos más recordados. En la semifinal contra el Corinthians marcó un gol decisivo. Años más tarde, recordó la medida en una entrevista con Flu TV. “Uno de los goles más importantes de mi carrera acabó llegando con la pierna derecha. Uno de los pocos que no marqué con la zurda”, afirmó.
Además, el exjugador recordó la lucha por un espacio en la plantilla. “Siempre tenía que lucir bien porque sabía que alguien podía ocupar mi puesto. Entonces me esforcé mucho en los entrenamientos. Pero el grupo estuvo sensacional”, dijo, al hablar del ambiente competitivo de ese equipo.
Títulos y pasajes tras dejar el club
Tras finalizar su etapa en el Fluminense en 1988, Tato tuvo una breve experiencia en el fútbol europeo, defendiendo al Elche, de España. Luego regresó a Brasil y empezó a jugar en el Vasco da Gama.
En el club Cruz-Maltino ganó otro título significativo, el Campeonato Brasileño de 1989, permaneciendo hasta 1990. Posteriormente vistió la camiseta del Sport y del Santos, antes de regresar al Coritiba, donde puso fin a su carrera en 1992.
Al mismo tiempo, estuvo presente en la selección brasileña. En total, disputó tres partidos con la camiseta verdiamarilla, en un periodo de renovación de la plantilla nacional.








