El derbi vasco: ¿la rivalidad más amistosa del fútbol mundial?

El derbi vasco entre el Athletic Club, con sede en Bilbao, y la Real Sociedad, con sede en San Sebastián, no se parece a casi ninguna otra rivalidad en el fútbol mundial.

Competitiva pero respetuosa, amistosa pero feroz, es una rivalidad que no se define por la hostilidad sino por una identidad compartida que trasciende los colores usados ​​el día del partido.

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Para los aficionados de ambos lados, este no es un encuentro más. Es una celebración del fútbol, ​​la cultura y la identidad vasca compartida. Con los dos clubes a unas 60 millas de distancia en la costa noroeste de España, la rivalidad existe, pero nunca a expensas del respeto.

El partido de este domingo se disputará en el estadio de San Mamés (20:00 GMT), hogar del Athletic Club, que cayó derrotado por 3-2 en noviembre ante la Sociedad.

La Real Sociedad es actualmente octava en La Liga con 27 puntos, tres puntos por delante del Athletic Club, que ocupa el puesto 13.

“Los aficionados pueden sentarse y mezclarse”

Entonces, ¿por qué este derbi es diferente?

“Es la relación alegre y amistosa entre los aficionados lo que lo hace tan especial”, afirma Gaizka Atxa, seguidor del Athletic Club y fundador de la peña del Reino Unido.

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“Aunque existe una rivalidad feroz, los dos clubes y sus aficionados lo tratan con un alto nivel de espíritu deportivo. Nos respetamos mutuamente y lo pasamos muy bien con algunas bromas divertidas”.

Lo que realmente distingue a este derbi es lo que sucede fuera del campo.

Antes del inicio, los aficionados de ambos equipos se reúnen para lo que en euskera se conoce como poteopub tradicional se pasea por las calles de Bilbao o San Sebastián, compartiendo copas, risas y canciones.

“En el estadio podemos mezclarnos todos y sentarnos juntos sin problema”, añade Atxa. “Eso es algo muy especial”.

La comida y la bebida son fundamentales para la experiencia. Como dice Atxa, “a los vascos nos encanta comer y beber, y el derbi es la excusa perfecta para disfrutar de un buen banquete entre amigos antes de salir al campo”.

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Rivalidad dentro de las familias

El derbi es una de las fechas más importantes del calendario para Aitor Salinas-Armendariz, otro seguidor del Athletic.

“Tener tantos aficionados visitantes en las gradas, que muchas veces son amigos y familiares, es algo inusual en el resto de La Liga”, explica.

“Es totalmente normal ver a los aficionados visitantes en los asientos de las gradas locales. Probablemente les habrá dado la entrada un familiar del aficionado local”.

Ambos grupos de seguidores se ven a sí mismos como parte de la misma comunidad vasca. Esta identidad compartida da forma a la atmósfera que rodea el derbi.

“Hay un fuerte sentido de pertenencia”, explica Salinas-Armendariz. “Nos sentimos parte de una misma comunidad, con reivindicaciones y luchas comunes que van más allá de lo que nos divide”.

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Ese sentimiento de unidad es visible en todas partes el día del partido. Los fanáticos comparten los mismos compases, disfrutan de la preparación previa al partido y miran el partido juntos.

Es “un derbi colorido y festivo”, explica Edu, seguidor de la Real Sociedad.

“Aunque el Athletic tiene más títulos, siempre aprovechando el pasado, nos tratamos de igual a igual”, afirma. “En un mismo grupo de amigos suele haber aficionados del Real y del Athletic. Es una rivalidad entre hermanos.

“Nos burlamos unos de otros, bromeamos mucho y terminamos abrazándonos”.

Fútbol, ​​historia e identidad

Ésta es la “rivalidad que define el fútbol vasco”, según el periodista del Athletic Club Benat Gutiérrez Parro.

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“Aunque otros derbis vascos comparten algunas características, ninguno es tan intenso como el Athletic-Real Sociedad”, afirma.

La rivalidad refleja no sólo la competición futbolística sino también la relación histórica entre Bilbao y San Sebastián.

Dada su cercanía geográfica, los clubes compiten frecuentemente por el mismo talento, una tensión aumentada por la política del Athletic de contratar únicamente jugadores vascos.

“Son partidos en los que ambos equipos tienen muchos jugadores que salieron de sus categorías inferiores y saben exactamente lo que significa ganarle a uno de tus mayores rivales”, dijo Gutiérrez Parro.

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“Muchos también han crecido como aficionados de los equipos que ahora defienden, lo que significa que el nivel de pasión en el campo suele ser alto”.

La forma, la posición en la liga y el impulso importan menos cuando el orgullo está en juego.

“El derbi siempre iguala el terreno de juego”, dice Gutiérrez Parro. “No son sólo tres puntos, pueden marcar la siguiente fase de la temporada para ambos equipos”.

A pesar de la intensidad, los problemas entre los aficionados son prácticamente inexistentes.

Sara, seguidora de la Real Sociedad, lo resume de forma sencilla: “Hay rivalidad, pero normalmente con respeto. El ambiente es diferente al de otros derbis, la gente de ambos equipos se junta y normalmente no hay problemas”.

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Una batalla de poesía entre los equipos.

Una característica distintiva del día del derbi es un evento cultural organizado conocido como Bertso Derbia.

Organizado conjuntamente por las fundaciones de ambos clubes, el evento reúne a poetas vascos de improvisación, conocidos como bertsolaris, que componen e interpretan versos en euskera, la lengua vasca.

Las actuaciones abordan la rivalidad futbolística, los problemas sociales y la identidad local, y se presentan con humor e ingenio mientras cada lado intenta superar al otro.

En última instancia, un moderador decide qué equipo ganó la competición.

El evento une a los dos equipos y fomenta una sana rivalidad entre los clubes, según la directora de comunidades del Athletic Club, Johana Ruiz-Olabuenaga.

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“Es realmente bonito porque es una combinación de diversión, identidad, cultura y fútbol al mismo tiempo”, afirma. “Es un evento familiar para todos y es una gran parte del día”.