El Real Madrid derrota al Valencia con una actuación clínica en la segunda parte para mantener la presión sobre el Barcelona

El Real Madrid mantuvo la presión sobre el Barcelona en la cima de La Liga con una disciplinada victoria por 2-0 sobre el Valencia en Mestalla.

El resultado amplió la racha ganadora del Madrid en la liga y aseguró que la diferencia en la cima se mantuviera a sólo un punto de cara a la siguiente ronda de partidos.

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Este era un juego que exigía paciencia más que estilo.

El Valencia afrontó la competición en modo de supervivencia, organizado y combativo, decidido a frustrar a un Madrid que no contaba con Vinicius Junior por sanción y Jude Bellingham por lesión.

El Madrid dominó la posesión desde el principio, pero inicialmente tuvo problemas para convertir el control en penetración.

Los primeros intentos llegaron desde lejos: Arda Guler vio un disparo raso desviado desviado y Kylian Mbappé obligó a Stole Dimitrievski a realizar una fuerte parada en su primer palo.

Luego, David Jiménez puso a prueba al portero del Valencia con un primer disparo que requirió una parada aún mejor para alejar el balón del peligro.

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El Valencia ofreció amenaza al descanso.

Arnaut Danjuma fue su salida más directa, rematando dos veces a la defensa madridista, mientras que Lucas Beltrán falló un envío desviado a principios de la segunda mitad.

El gran avance llegó mediado el segundo tiempo.

Álvaro Carreras mostró persistencia dentro del área, superando a dos defensores antes de dirigir un disparo raso con la derecha que superó a Dimitrievski para darle al Madrid una merecida ventaja.

El gol alteró la dinámica sin zanjar la contienda.

Valencia respondió con urgencia y estuvo cerca de igualar momentos después cuando Beltrán golpeó el exterior del poste con un primer disparo.

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Madrid mantuvo la compostura.

En lugar de retirarse, continuaron haciendo circular el balón con paciencia, manejando el ritmo y limitando las oportunidades del Valencia de generar una presión sostenida.

Cuando el partido entró en el tiempo añadido, el Madrid encontró el segundo gol decisivo.

Mbappé recibió un centro raso dentro del área y remató clínicamente para anotar su gol número 38 de la temporada y despejar cualquier duda restante.

Era un patrón familiar.

El Madrid no estuvo espectacular, pero sí eficiente, controlado y despiadado cuando se presentó la oportunidad.

La victoria igualó la victoria del Barcelona a principios de fin de semana y mantuvo la carrera por el título finamente equilibrada.

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La velada acabó en frustración para el Valencia.

A pesar de una actuación enérgica y organizada, se quedaron con las manos vacías y siguen justo por encima de la zona de descenso, habiendo perdido terreno en una fase crítica de la temporada.

El Madrid salió de Mestalla con los tres puntos asegurados y el impulso intacto.

En una carrera por el título definida por márgenes estrechos, este fue otro recordatorio de su capacidad para hacer lo suficiente, exactamente cuando importa.