Liverpool 1 – 2 Manchester City – Post mortem de la Premier League
Después de una semana que insinuó resurgimiento e impulso, el Liverpool volvió bruscamente a la realidad bajo las luces de Anfield. Este no fue un colapso nacido del caos o la cobardía, sino de vacilaciones, mala gestión del juego y una familiar incapacidad para cerrar partidos cuando el momento exige crueldad. Contra un Manchester City que ya no estaba en su apogeo imperioso, el Liverpool aún encontró la manera de perder un partido que finalmente había inclinado a su favor.
El once inicial
Liverpool XI
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• Portero – Alisson Becker
• RB – Dominik Szoboszlai
• CB – Ibrahima Konaté
• CB – Virgil van Dijk (c)
• LI – Milos Kerkez
• CM – Alexis Mac Allister
• CM – Ryan Gravenberch
• RW – Mohamed Salah
• AM – Florian Wirtz
• LW – Cody Gakpo
• CF – Hugo Ekitike
Sustitutos utilizados
Curtis Jones → Cody Gakpo (85′)
Federico Chiesa → Milos Kerkez (94′)
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Objetivos
Liverpool 1-0 Manchester City – Dominik Szoboszlai (tiro libre) – 74′
Liverpool 1–1 Manchester City – Bernardo Silva (Erling Haaland) – 84′
Liverpool 1–2 Manchester City – Erling Haaland (Penalti) – 92′
Tarjeta roja:
Dominik Szoboszlai – 90+10′
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Estadísticas del partido
• Posesión – Liverpool 47% | Hombre de ciudad 53%
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• xG – Liverpool 1,21 | Hombre de ciudad 2,75
• Tiros totales – Liverpool 15 | Ciudad del hombre 17
• Disparos a portería – Liverpool 4 | hombre ciudad 7
• Faltas – Liverpool 13 | Ciudad del hombre 16
• Córners – Liverpool 5 | hombre ciudad 4
Primera mitad
La primera mitad se desarrolló exactamente como se esperaba: el City dominaba el territorio y la posesión, el Liverpool era compacto y reactivo. El equipo de Pep Guardiola buscó sobrecargar las zonas amplias y bloquear el improvisado flanco derecho del Liverpool, mientras que los anfitriones se contentaron con absorber la presión y romper cuando el espacio lo permitía.
Defensivamente, el Liverpool estaba en gran medida controlado. Konaté se mostró agresivo y autoritario, Van Dijk dirigió la línea de forma inteligente y Szoboszlai mostró una notable disciplina como lateral derecho. El City creó momentos, pero pocas oportunidades claras, con Alisson alerta cuando fue necesario.
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De cara al ataque, al Liverpool le faltó fluidez. Wirtz a menudo se veía desplazado, Salah aislado y Ekitike obligado a perseguir causas perdidas. El plan era claramente mantenerse vivo, estructurado y crecer en el concurso, una estrategia que funcionó, pero sólo hasta cierto punto.
Segunda mitad
La segunda mitad trajo fe, urgencia y, finalmente, recompensa. El Liverpool presionó más arriba, desbarató el ritmo del City y empezó a ganar segundos balones con mayor convicción. Szoboszlai, que ya no estaba tan inmovilizado, comenzó a ocupar los espacios del medio campo y dictar momentos.
El avance fue espectacular. Un tiro libre de larga distancia, ejecutado con veneno y precisión, se estrelló en el poste para darle al Liverpool la ventaja. En ese momento, Anfield esperaba el control. En cambio, lo que siguió fue vacilación.
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En lugar de consolidarse, el Liverpool retrocedió. La ciudad lo sintió de inmediato. El empate de Bernardo Silva llegó en un momento de pérdida de concentración, cuando el Liverpool no logró ganar el primer duelo ni proteger la segunda fase. La presión aumentó, las sustituciones se retrasaron y el partido flotó.
El momento decisivo llegó en el tiempo añadido. Un desafío precipitado de Alisson le dio al City un penalti, que Haaland convirtió clínicamente. La tarjeta roja tardía para Szoboszlai, dura y controvertida, fue una nota amarga en una noche que ya se había esfumado cuando los Rojos evitaron un marcador de 1-3 gracias a la intervención del VAR.
Pensamientos finales
Esta fue una actuación que merecía más que nada, y es precisamente por eso que duele. El Liverpool defendió bien, compitió con valentía y produjo un momento de brillantez digno de ganar el partido. Una vez más, la incapacidad de gestionar las etapas finales resultó fatal.
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El control del juego no se trata sólo de posesión; se trata de sincronización, sustituciones y disciplina emocional. El Liverpool tenía al City donde quería y no supo actuar con decisión. El banquillo ofreció poca intervención y el liderazgo desde la línea de banda se sintió pasivo cuando se necesitaba claridad.
Szoboszlai estuvo sobresaliente, Konaté poderoso y Van Dijk sólido, pero el fútbol es despiadado. Si no cierras partidos a este nivel, eres castigado.
Esta derrota no pone fin a la temporada del Liverpool, pero refuerza la incómoda verdad de que el progreso sigue siendo frágil. Los grandes momentos requieren convicción. El Liverpool tuvo el momento y lo dejó pasar.
Predicción previa al partido de Steven Smith:
Liverpool 2 – 1 Manchester City








