Gian Piero Gasperini mira hacia adelante, pero con una visión clara: Francesco Totti no como un símbolo del que hacer alarde, sino como un activo tangible dentro de la Roma.
Éste es el verdadero significado de la cena celebrada hace unos días en el centro de la capital, un encuentro nada agradable, nacido y madurado bajo la bandera de la planificación.
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En la mesa, además del técnico giallorossi y el ex capitán, estaba Vicente Candela, figura clave en el acercamiento entre ambos bandos.
Un encuentro privado, alejado de miradas indiscretas, que duró varias horas y se centró casi exclusivamente en los gitanos de hoy y, sobre todo, en los de mañana.
La visión de Gasperini es clara: Totti puede y debe tener un papel operativo de liderazgo. No simplemente un embajador o portavoz del centenario del club o del nuevo estadio Pietralata, sino una figura técnica capaz de influir en las decisiones estratégicas.
El perfil identificado es el de director técnico, cargo que permitiría al ex número 10 acompañar al técnico en las evaluaciones del mercado de fichajes, aportando experiencia, visión y el instinto futbolístico que Gasperini siempre ha valorado, escribe Leggo.
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Una apertura que Totti acogió con entusiasmo.
Tras su marcha en 2019, marcada por un distanciamiento con la dirección anterior, la posibilidad de un regreso a Trigoria nunca se desvaneció del todo. Inicialmente concebido por el club como una medida más institucional y de construcción de imagen, la perspectiva pasa ahora a un nivel decididamente más técnico, gracias al diálogo directo con el entrenador.
Gasperini, además, nunca ha ocultado su admiración por Totti, e incluso ha reiterado públicamente que tiene ideas claras sobre cómo potenciar su contribución fuera del campo.
La cena habría representado un primer paso concreto en esta dirección, un contacto profundo a la espera de que se dieran todas las condiciones (deportivas, corporativas y personales).
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El calendario sigue abierto y depende también de las próximas conversaciones entre Totti y los propietarios del club.
Pero el mensaje es claro: el regreso del ex capitán ya no es sólo un sueño romántico. Gasperini lo ve como un actor estratégico en la construcción de la Roma del futuro, con un papel real, central y operativo. Y a partir de ahora, cada paso podría acercar lo que hasta hace poco parecía sólo un rumor.








