Historia interna de cómo la estrella del Barcelona descubrió su primera convocatoria con la selección nacional

Para Joan García, la espera de una convocatoria de alto nivel de España estuvo llena de incertidumbre, señales contradictorias y una esperanza silenciosa.

Y cuando finalmente llegó el momento, llegó de la forma más inesperada, lejos de los focos, sin cámaras y sin previo aviso.

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Según un detallado informe de Mundo Deportivo, las horas previas al anuncio oficial de la plantilla fueron todo menos alentadoras para el portero del Barcelona.

Dentro de su círculo íntimo, el sentimiento era, cuanto menos, de cautela, ya que había una fuerte creencia de que el lugar de Alex Remiro en el equipo ya estaba asegurado.

La expectativa general era que la oportunidad llegaría eventualmente, pero tal vez no esta vez.

El suspenso se acumula

A la tensión se sumó una breve preocupación por su estado físico. Tras un susto ante el Newcastle, los médicos de la Real Federación Española de Fútbol se acercaron para comprobar su estado.

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Fue una investigación de rutina, pero que naturalmente generó dudas sobre su disponibilidad. El Barcelona, ​​sin embargo, respondió que el portero estaba en plena forma, disponible y rindiendo a un alto nivel.

Sin una indicación clara de lo que vendría, García continuó su día con normalidad.

Joan García ha sido convocado para la selección nacional. (Foto de Gabriel Kuchta/Getty Images)

Ese viernes no se ejercitó con la plantilla, sino que se ciñó a una sesión personalizada de gimnasio en la Ciutat Esportiva. Era un ambiente tranquilo, muy alejado del bullicio de los anuncios internacionales.

Y ahí fue donde todo cambió.

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saboreando el momento

Mientras trabajaba en su rutina, un miembro del cuerpo técnico se le acercó y le informó: “Te han convocado para la selección nacional”.

García inmediatamente tomó su teléfono, solo para encontrarlo inundado de llamadas y mensajes perdidos.

Al final, comenzó a devolver llamadas y compartir el momento con sus personas más cercanas a él.

En cuestión de minutos, la noticia se difundió por la base de entrenamiento del Barcelona, ​​y sus compañeros, entrenadores y personal rápidamente se dirigieron a felicitarlo.

La atmósfera cambió repentinamente, convirtiendo un día rutinario en la celebración de un hito largamente esperado.

En el gimnasio y vestuario las reacciones fueron sentidas y consistentes y finalmente, las palabras de reconocimiento lo acompañaron a todas partes: “Te lo mereces”, “Estamos muy felices por ti”.