Serena Williams hizo un emotivo regreso a la cancha central el martes con su esposo Alexis Ohanian y sus hijas Olympia y Adira observando con orgullo desde las gradas cómo el ícono del tenis regresó a los individuales de Wimbledon por primera vez en cuatro años.
La jugadora de 44 años, que muchos creían que había jugado su último partido de individuales en el All England Club allá por 2022, fue recibida con una gran ovación por parte de los 15.000 espectadores.
Se sintió menos como un partido de primera ronda y más como una celebración de una de las mejores carreras que jamás haya visto el deporte.
Su familia estaba allí con ella. Alexis aplaudió cada punto con su intensidad característica, mientras la pequeña Adira, de dos años, y Olympia, de ocho años, sonreían mientras veían competir a su madre. “Las niñas sonrieron mientras miraban a su madre”, señala el informe.
Venus Williams también estaba en la cancha, animando a su hermana menor antes de su reunión de dobles a finales de esta semana, la primera vez que jugaron juntas en Wimbledon en una década.
La tan esperada remontada de Serena terminó en una batalla de tres sets contra la australiana Maya Joint, que mantuvo los nervios para ganar 6‑3, 6‑7 (6), 6‑3. Joint, de sólo 20 años, realizó una actuación compuesta “más allá de su edad para asegurar la mayor victoria de su carrera”.
Pero Serena no se quedó callada. Después de un comienzo lento, encontró su ritmo, desató destellos de su característico poder y salvó un punto de partido antes de llevarse el segundo set en un dramático tie-break. La cancha central rugió con cada ganador, animándola a lograr una remontada milagrosa más.

Al final, las exigencias físicas del tenis individual después de cuatro años fuera resultaron demasiado, pero la lucha fue sin lugar a dudas Serena.
Desde su última aparición como soltera, Serena le dio la bienvenida a su segundo hijo, cofundó un equipo de la NWSL, bailó en el Super Bowl, escribió un libro para niños y se convirtió en una habitual de las alfombras rojas más importantes de la moda, incluida su décima Met Gala en mayo.
También ha sido sincera sobre su trayectoria de salud posparto y le dijo a Oprah Winfrey el año pasado: “No podía vencer al peso. Era el único oponente al que no podía vencer”.

Si bien su campaña individual puede haber terminado, Serena regresará a la cancha central este jueves, esta vez junto a Venus. Juntas, las hermanas Williams han ganado 14 títulos de dobles de Grand Slam, incluidos seis en Wimbledon, y siguen siendo una de las asociaciones más emblemáticas que jamás haya visto el deporte.

Su reunión ofrece a los fanáticos otra oportunidad de ver a dos leyendas compartir el escenario donde construyeron gran parte de su legado.
Y a juzgar por los vítores que sacaron a Serena de la cancha sonriendo, saludando y rodeada de su familia, el amor por ella en Wimbledon es más fuerte que nunca.








