El director general del Leverkusen, Fernando Carro, estaba realmente furioso tras el pitido final del partido de ayer entre el Werkself y el Mainz. Tanto es así que no pudo resistirse a preguntar en los pasillos después del partido, delante de numerosos espectadores: “¿Dónde está Stieler, ese idiota?”.
Según los informes, se dirigía al vestuario del árbitro para recibir una explicación del propio Tobias Stieler sobre una escena muy concreta del partido. Esto es según ‘kicker’.
Anuncio
La situación en cuestión se produjo justo antes de que los visitantes del Mainz se adelantaran. Dominik Kohr rodeó con ambos brazos al delantero del Leverkusen, Patrik Schick, en el área. Desde el punto de vista de muchos aficionados del Bayer e incluso de observadores neutrales, la única consecuencia lógica habría sido un penalti. Sin embargo, el silbato de Stieler permaneció en silencio y los 05ers tomaron la delantera en el contraataque (45.+4).
📸 Christof Koepsel – 2026 Getty Images
Tras su aclaratoria conversación con el “idiota” Stieler, Carro explicó a los medios, según el informe ‘kicker’, que para él fue un “penalti claro”, pero finalmente sí defendió al árbitro. Dijo que Stieler pudo haber tenido una mala visión de la escena, pero el VAR debería haber penalizado la falta, añadió Carro.
Anuncio
¿Por qué no sucedió eso? Según el español, Stieler le explicó que eran 50:50, una pelea mutua. Por eso los asistentes en la sala del VAR tampoco intervinieron.
Según el informe, el propio equipo de Carro no obtuvo mejores resultados en su valoración. Mientras recorría los pasillos maldecía en español (en concreto, según sus propias palabras, dijo que Leverkusen necesitaba “despertarse” en español) y comentaba en consecuencia la actuación del Werkself, que al menos logró igualar tarde en el tiempo adicional y así limitó el daño: “No hicimos una buena actuación, especialmente en la primera mitad”.
Si estuviera en el vestuario, se volvería loco, añadió Carro.
Creemos que podemos confiar en su palabra al respecto.
Anuncio
Al menos: cualquiera que haya tenido un mal día ayer puede decir ahora casi con certeza: el del director general de Leverkusen fue aún peor.
Este artículo fue traducido al inglés por Inteligencia Artificial. Puedes leer la versión original en 🇩🇪 aquí.








