Textor, propietario de SAF do Botafogo (Crédito: Ruano Carneiro/Alamy Live News)
Botafogo se pronunció oficialmente para refutar las recientes críticas sobre su situación financiera. En un comunicado, la SAF del club cuestionó informes que indicaban una deuda de alrededor de R$ 3 mil millones y calificó la información como incorrecta.
Además, el club quiso aclarar varios puntos que afectan a la dirección dirigida por John Textor, reforzando que las cifras publicadas no reflejan la realidad actual.
Botafogo disputa el valor de la deuda
Según el comunicado, el valor publicado no es correcto. El club explicó que, antes de la creación del SAF, todavía en 2021, registraba ingresos de aproximadamente 118 millones de reales y una deuda de 1,2 mil millones de reales, considerada crítica en ese momento.
Sin embargo, según la dirección actual, el escenario ha cambiado. Hoy, Botafogo afirma operar con un nivel de deuda más controlado, equivalente a una o dos veces sus ingresos anuales.
Además, el club informó que el valor actualizado de la deuda aún se detallará en la próxima ficha financiera. Aún así, la estimación interna indica que el monto real debería representar alrededor de la mitad de lo revelado. En publicaciones recientes, informaciones indicaban una deuda de R$ 3 mil millones.
La deuda está ligada a las inversiones en el elenco
Otro punto destacado por la SAF tiene que ver con la composición de la deuda. Según el club, gran parte del pasivo corriente está relacionado con inversiones en fichajes de jugadores.
De esta manera, Botafogo diferencia este tipo de obligación financiera de los antiguos pasivos heredados del club social. Esto se debe a que los valores actuales estarían vinculados a activos deportivos, que pueden generar retornos técnicos y financieros en el futuro.
Valorar el reparto refuerza el discurso
Además, el club destacó el importante reconocimiento de la plantilla desde la implementación del SAF. En 2022, cuando llegó el nuevo modelo, el grupo de jugadores tenía un valor de mercado bajo.
Actualmente, sin embargo, estimaciones internas indican que el plantel profesional, sumado a las categorías básicas, supera los R$ 1,2 mil millones en valoración.
Al mismo tiempo, Botafogo afirmó que redujo cerca de R$ 600 millones en pasivos heredados de la gestión anterior, reforzando el discurso de evolución financiera.
El club garantiza el cumplimiento de las normas financieras
El club también destacó que sigue respetando los límites establecidos en el acuerdo de accionistas. Según la nota, los datos financieros se presentan periódicamente a los inversores, incluidos Eagle Football y el club asociado.
De esta manera, Botafogo garantiza que no hubo cuestionamientos internos sobre el cumplimiento de objetivos financieros.
SAF aclara otros puntos de gestión
Además de las cuestiones financieras, Botafogo también respondió a otras críticas recientes. El club afirmó que John Textor no amplió poderes de forma irregular, sino que simplemente asumió un mayor control tras la salida del director general Thairo Arruda.
En cuanto a las operaciones internacionales, la SAF explicó que la adopción de la legislación suiza se produjo por exigencia de acreedores y de seguridad jurídica, ya que la FIFA tiene su sede en el país.
Finalmente, el club negó haber otorgado poder a la empresa GDA Luma. Según la nota, solo hubo reconocimiento de garantías contractuales, práctica considerada común en las operaciones financieras.
Botafogo intenta contener repercusiones negativas
Con este posicionamiento, Botafogo busca contener las repercusiones negativas y reforzar la transparencia de su gestión en el modelo SAF.
Así, el club busca demostrar que, a pesar de las críticas, mantiene el control sobre sus finanzas y sigue un plan encaminado a la sostenibilidad y el crecimiento deportivo.








