Cinco cosas aprendidas: Real Madrid – Manchester City 3-0 (partido de ida de octavos de final de la UEFA Champions League)

El Manchester City salió del Bernabéu con una tarea cuesta arriba en su campaña de la Liga de Campeones después de una derrota por 3-0 ante el Real Madrid, un partido definido por el extraordinario hat-trick de Federico Valverde en la primera mitad y la fragilidad defensiva bajo presión.

El equipo de Pep Guardiola comenzó con energía e intención de ataque a través de sus tres extremos titulares, Jérémy Doku, Savinho y Antoine Semenyo, apoyando a Erling Haaland en un arriesgado sistema táctico ofensivo.

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El partido dio un giro drástico después de que Federico Valverde aprovechara las deficiencias defensivas del Manchester City para anotar tres goles en un devastador período de 22 minutos.

Al principio, parecía que los visitantes podrían representar una amenaza para la improvisada defensa del Madrid. Sin embargo, el despilfarro del City contrastó claramente con el acabado clínico del Madrid. Vinícius Jr falló un penalti en la segunda parte que podría haber puesto el empate fuera de su alcance, y Thibaut Courtois permaneció prácticamente inactivo hasta las últimas intervenciones.

El equipo de Pep Guardiola ahora necesita montar una remontada increíble en el partido de vuelta después de que los anfitriones se conformaran con una ventaja de tres goles.

La eficiencia despiadada del Madrid, la excelencia táctica y los errores defensivos del City contribuyeron al resultado, que dejó en peligro las posibilidades del City de clasificarse para los cuartos de final de la Liga de Campeones de la UEFA.

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Aquí hay cinco cosas que aprendimos de una actuación absolutamente decepcionante del Manchester City en la capital española.

Informe del partido y valoraciones de jugadores: Real Madrid 3-0 Manchester City (partido de ida de octavos de final de la UEFA Champions League)

1. Los fallos defensivos convirtieron la presión en castigo

La brillantez ofensiva del Real Madrid no fue lo más preocupante del resultado, pero sí la incertidumbre defensiva del Manchester City, ya que cada uno de los goles de Federico Valverde mostró un defecto diferente.

El primer gol se produjo cuando Thibaut Courtois envió un balón en diagonal que pasó por alto el centro del campo del City. Nico O’Reilly no pudo detener la carrera de Valverde, sino que dudó en dejar pasar al mediocampista, para luego rodear a Gianluigi Donnarumma y anotar desde un ángulo cerrado.

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El segundo surgió de un desastre en la caja. Vinícius Jr avanzó con velocidad, el balón rebotó en Rúben Dias y Valverde fue el primero en reaccionar para rematar con la zurda. La carrera inicial había desbaratado la línea defensiva.

El tercer gol demostró lo inconsciente que había sido el Manchester City de sus problemas defensivos. Brahim Díaz metió el balón en una zona peligrosa fuera del alcance de Dias, y el movimiento más rápido de Valverde superó el intento de interceptación de Marc Guéhi.

Hubo tres goles y tres formas diferentes en que la defensa se vino abajo. Falta de coordinación, de preparación y de incapacidad para tomar las decisiones correctas: cualidades que las eliminatorias de la Liga de Campeones simplemente exigen.

2. La apuesta de ataque de Guardiola trastocó el equilibrio del City

La selección del equipo de Pep Guardiola fue arriesgada incluso para sus estándares, centrándose en la velocidad y la amplitud con Jeremy Doku y Savinho estirando los flancos, y Antoine Semenyo uniéndose a Erling Haaland en el medio.

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La idea era simple en teoría: utilizar la velocidad y el movimiento de ataque constante para atravesar la reconfigurada defensa del Real Madrid.

Parecía factible durante los primeros 15 minutos; Doku continuó lanzando centros peligrosos desde la izquierda, obligando a Thibaut Courtois a entrar en acción y perturbando la forma defensiva del Real Madrid. El partido se aceleró rápidamente, obligando al Madrid a retroceder durante un breve periodo de tiempo.

Pero la estructura tenía un coste oculto. El Manchester City cedió el control del centro del campo moviendo a Nico O’Reilly al lateral izquierdo y dejando a Rodri y Bernardo Silva como los únicos mediocampistas centrales. El Madrid tuvo espacio para moverse rápido cuando recuperó el balón.