Defensa Iago, del Flamengo. Foto: Ruano Carneiro/Alamy Live News
Flamengo inició la temporada 2026 con una profunda renovación de sus categorías inferiores. Todos los comités técnicos, desde el sub-6 hasta el sub-20, volvieron a actuar esta semana en Gávea. En reunión con el director Alfredo Almeida, se presentó directamente el nuevo lineamiento. El club priorizará el desarrollo del talento, aunque cueste títulos a corto plazo.
La evaluación interna señala que, a pesar de los recientes logros en la categoría sub-20, el volumen de jugadores que llegan dispuestos a convertirse en profesionales ha disminuido. Desde la venta de Vinícius Júnior en 2018, pocos deportistas formados en Ninho han logrado un impacto similar. João Gomes fue la excepción más reciente. Aun así, la cifra se considera baja para el tamaño de la inversión.
Reducción de yeso y enfoque en la calidad.
Una de las primeras medidas de la nueva dirección fue limpiar la base. El número de atletas se redujo de unos 400 a unos 250. La idea es trabajar con grupos más pequeños y más controlables. De esta manera, el seguimiento individual se vuelve más cercano y técnico.
El club también empezó a invertir en fichajes puntuales. El principal target son los jóvenes entre 15 y 17 años, con un coste considerado bajo. El techo interno ronda los dos millones de reales por deportista. La lógica es simple. Una venta de alto nivel en el futuro ya compensaría toda la inversión realizada en el proceso.
Flamengo también ha hecho algunas promesas. Uno de los casos es el de Iago, quien está negociando con el Orlando City.
Nuevo modelo de recaudación de fondos y alianzas
Además del mercado nacional, Flamengo amplió su red de alianzas con clubes formadores. Proyectos en Minas Gerais, Bahía, Goiás y Paraná pasaron a integrar mapeo permanente. El objetivo es identificar talentos que aún están en formación, antes de que alcancen un gran valor.
Esta red permite la observación continua, el intercambio técnico y la prioridad en futuras negociaciones. Al mismo tiempo, el club mantiene sus propios ojeadores que trabajan en campeonatos regionales y torneos juveniles. Por tanto, la recaudación de fondos se vuelve más estratégica y menos reactiva.
La estructura técnica adquiere un nuevo mando
Con la sobrecarga en el departamento profesional, la dirección entendió que la base necesitaba un liderazgo exclusivo. Alfredo Almeida asumió la coordinación general del sector. Trabaja en alineación con los coordinadores por grupo de edad, lo que crea una línea de capacitación continua.
La idea es estandarizar conceptos técnicos, físicos y de comportamiento de las primeras categorías. La atención se aleja de la fuerza inicial y se centra en el control del balón, la toma de decisiones y la lectura del juego. El entrenamiento táctico pasa a un segundo plano en los primeros años. El club quiere dar libertad al error y a la creatividad.
Menos presión por resultados, más desarrollo
El cambio también afecta a la cultura interna. Los entrenadores y profesionales de la base son evaluados ahora más por el desarrollo de los atletas que por los trofeos ganados. De hecho, se creó un mecanismo de participación financiera en futuras ventas. Quienes capacitan e identifican talentos reciben retroalimentación directa.
En este contexto, Flamengo acepta perder competitividad en los torneos juveniles en los próximos años. La prioridad es preparar jugadores capaces de apoyar al primer equipo y generar ingresos futuros. El éxito no sólo se medirá en medallas, sino en cuántos atletas logren dar el salto al equipo profesional.
Selección más rigurosa y nuevo perfil de deportista
Otro frente involucra el perfil conductual. El Club decidió separarse de jugadores que no encajan en la cultura de disciplina y dedicación. En algunos casos, los despidos se produjeron sin compensación económica. La junta prefiere ceder activos en lugar de mantener a los atletas considerados fuera de alineación.
Con ello, la base se convierte no sólo en un centro técnico, sino también en un entorno de formación humana. La exigencia de compromiso diario gana un peso similar al del rendimiento en el campo.
Flamengo entiende que el camino de regreso a su tradición formativa lleva tiempo. El proyecto no promete resultados inmediatos. Sin embargo, la expectativa es que, durante las próximas temporadas, el club vuelva a ser reconocido más por los jugadores que revela que por los títulos que acumula en las categorías inferiores.








