Flamengo quiere completar el miniestadio Ninho do Urubu. Divulgación de fotografías.
Flamengo formalizó ante la Secretaría de Deportes y Ocio del Gobierno del Estado de Río de Janeiro una solicitud para recaudar fondos en el marco de la ley estatal para incentivar el deporte. El valor solicitado alcanza los R$ 8,3 millones y se destinará a la finalización del miniestadio ubicado en Ninho do Urubu. El trabajo, iniciado en 2024, se centra en atender las categorías básicas.
Actualmente, la cancha ya tiene las dimensiones oficiales FIFA y cuenta con un cerco terminado. Sin embargo, todavía faltan estructuras esenciales para la realización de partidos oficiales y actividades operativas. Por tanto, la previsión presentada por el club es que el complejo estará completamente listo en abril de 2028, si se aprueba la financiación.
Además, la propuesta fue enviada en la primera semana hábil del año, lo que demuestra prioridad administrativa. El objetivo es garantizar la previsibilidad presupuestaria y acelerar las etapas finales del proyecto, que ya se encuentra en la fase intermedia de ejecución.
Estructuras planificadas y etapas de trabajo.
A continuación, el plano detalla las obras que aún quedan por realizar. Hay cuatro vestuarios para deportistas, dos para árbitros y una sala específica para la recogida de material antidopaje. También forman parte del alcance las salas de recepción, circulación y administrativas.
En el segundo piso, el proyecto incluye palcos y espacios para reuniones técnicas. Además, se construirá una cobertura de la zona de bancas de reserva y dos torres multifuncionales, que servirán tanto de marcador como de transmisión y apoyo arbitral.
En cambio, en esta fase no se incluye la tribuna para unas dos mil personas. La junta optó por dividir la inversión, priorizando estructuras operativas y funcionales para el uso regular de las categorías juveniles.
Justificación técnica e impacto deportivo
Para respaldar el pedido, Flamengo destacó la necesidad de infraestructura compatible con el desarrollo de los deportistas de alto rendimiento. Según el club, el entrenamiento requiere de entornos modernos, seguros y adecuados a las exigencias técnicas y físicas del fútbol actual.
Además, el uso de la ley de incentivos permite destinar recursos privados, vía exenciones fiscales, a proyectos de estructuración. El argumento central es que la iniciativa contribuye no sólo al desempeño deportivo, sino también al fortalecimiento de Río de Janeiro como polo de formación de talentos.
En este contexto, la directiva destacó que el miniestadio aumentará la capacidad para realizar juegos base oficiales en el propio centro de entrenamiento, reduciendo costos de viaje y logística durante todas las competencias.
Requisitos legales y contrapartes sociales
Para habilitar la aprobación, Flamengo debe presentar todos los certificados requeridos por el gobierno estatal. Entre ellos se encuentran el Certificado de Liquidación de Deuda y la total regularidad fiscal. Además, el club deberá acreditar cada gasto realizado con los recursos incentivados.
Al mismo tiempo, el proyecto prevé una contribución social de más de R$ 2 millones. Este monto deberá aplicarse a eventos deportivos y acciones de impacto social, de acuerdo con la resolución vigente de la Secretaría de Deportes, con foco en las regiones con menor acceso a actividades estructuradas.
De esta manera, la inversión no se limita a la formación interna, sino que también se conecta con políticas públicas de inclusión y promoción del deporte.
Expansión de CT y planificación a largo plazo
Actualmente, Ninho do Urubu cuenta con diez campos distribuidos entre base y profesional. Los tres primeros son utilizados principalmente por la plantilla principal, mientras que otros sirven para las categorías inferiores y entrenamientos específicos.
Recientemente, el club adquirió dos terrenos anexos al centro de formación. La idea es construir tres campos más, dos de ellos de tamaño oficial y uno reducido. Con ello, el complejo pasará a contar con 13 áreas de juego, ampliando la capacidad de trabajo simultáneo.
De esta manera, el miniestadio forma parte de un plan más amplio de ampliación física y modernización del CT. La obra, por tanto, no es un proyecto aislado, sino parte de una estrategia estructurante continua que acompaña el crecimiento deportivo e institucional del club.
Rubro-negro también está activo en el mercado. El Club sigue de cerca la situación en Almada.








