Gabriele Gravina. Foto Alamy.
La crisis del fútbol italiano entró este jueves en un nuevo capítulo. El presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Gabriele Gravina, decidió dimitir de su cargo luego de que la selección quedara fuera del Mundial de Fútbol de 2026. Con esto, Italia acumula la tercera ausencia consecutiva en el principal torneo del fútbol mundial.
La presión ya estaba aumentando entre bastidores. Sin embargo, la derrota ante Bosnia y Herzegovina, en los penaltis, en el repechaje, aceleró el resultado. Poco después del resultado, el dirigente optó por dejar el cargo que ocupaba desde 2018.
La presión interna llevó a la decisión.
Gravina llevaba meses enfrentando críticas. Aún así, resistió en el cargo mientras intentaba liderar una recuperación institucional. Sin embargo, la nueva eliminación expuso las debilidades deportivas y aumentó la exigencia de cambios inmediatos.
Ante este escenario, optó por anticipar su salida. Además, el expresidente se puso a disposición para aclarar la situación actual del fútbol italiano.
Ahora, la federación está preparando los próximos pasos. La tendencia es que en los próximos días se convoque a una reunión extraordinaria para definir el nuevo mando de la entidad.
La Federación ya discute el futuro del equipo
Mientras busca un nuevo presidente, la federación también actúa entre bastidores para reorganizar la selección. La elección del próximo entrenador parece ser una prioridad en este proceso de reconstrucción.
Entre los nombres evaluados aparecen técnicos experimentados como Antonio Conte, Roberto Mancini y Massimiliano Allegri. Aún así, otro nombre está ganando terreno internamente.
Según la información detrás de escena, Pep Guardiola emerge como el favorito. Actualmente en el Manchester City, el técnico es visto como una pieza clave para liderar un cambio más profundo en el estilo de juego del equipo.
La reconstrucción se convierte en una prioridad tras una serie de fracasos
La nueva ausencia en los Mundiales aumenta la sensación de urgencia dentro de la federación. En los últimos años, Italia ha acumulado resultados por debajo de las expectativas, lo que ha planteado interrogantes sobre la estructura del fútbol en el país.
Ahora, los líderes consideran que la reformulación es inevitable. Además del cambio de mando, la idea es promover ajustes en la planificación deportiva y la formación de los jugadores.
En este contexto, la elección del próximo entrenador y del nuevo presidente será decisiva. Después de todo, el desafío no se trata sólo de resultados inmediatos, sino de redefinir el rumbo de uno de los equipos más tradicionales del fútbol mundial.








