Getafe 1-2 Real Sociedad
Al llegar al partido sin delanteros ni defensores centrales, la cita del viernes por la noche del Getafe con la Real Sociedad siempre pareció un asunto complicado para Los Azulones. Además de eso, una Real Sociedad que estaba a sólo dos puntos de la zona de descenso pareció revitalizada con el nuevo entrenador Pellegrino Matarazzo en un empate 1-1 con el Atlético de Madrid en su primer partido.
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Como era de esperar, la posesión fuerte estaba en el menú de La Real, con el Getafe típicamente directo. Fue un cabezazo de Mario Martín tras un centro de Kiko Femenia lo que provocó la primera reacción del público desde el principio, ganándose el equipo local la confianza del equipo desvalido en los primeros compases. A medida que La Real buscaba oportunidades, empezó a verse cada vez más atrapado en el pantano defensivo del Getafe.
Justo cuando José Bordalás podría haberse permitido cierta satisfacción con su sólida actuación, Brais Méndez se paró sobre un balón que rebotaba frente al área y disparó su disparo más allá de David Soria. Los txuri-urdin no tenían ninguna ocasión clara hasta ese momento, pero el de Brais abrió el marcador justo cuando empezaba a crecer la frustración entre los visitantes.
Un disparo raso de Juan Iglesias que se coló entre la grada hizo que Alex Remiro entrara en acción antes del descanso, en una mitad de apenas cinco disparos entre ambos equipos.
Juego del gato y el ratón.
Imagen vía EFE
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La segunda mitad comenzó con una clara sensación del gato y el ratón, mientras el Getafe hacía todo lo posible para recuperar terreno sin exponerse. Gonçalo Guedes ganó el balón en lo alto del campo y disparó desviado por poco desde el borde del área, antes de que Mikel Oyarzabal desperdiciara la mejor oportunidad del partido. Diego Rico, bajo presión, pareció salir del apuro, pero Oyarzabal anticipó su pase de regreso a Soria: uno a uno, su disparo se fue desviado del poste. La Real Sociedad parecía atormentada después y no logró concretar otra ocasión clara que fue anulada por fuera de juego momentos después.
El siguiente en hacer incisiones fue Takefusa Kubo, que empezó a deslizarse hacia el área, pero Ander Barrenetxea vio bloqueada una clara ocasión de penalti. Sin embargo, sí inició una respuesta del Getafe, con Juanmi cerca de encontrar un balón peligroso en el área pequeña y Mauro Arambarri cabeceando un buen centro de Alex Sancris.
Ninguno de los equipos podía pretender sentirse cómodo al entrar en los últimos 15 minutos, con La Real permitiendo al Getafe entrar al último tercio con facilidad, pero se abrieron acres de espacio frente a ellos, en caso de que pudieran vencer la presión inicial de Los Azulones. Sin embargo, ambos esfuerzos por ganar fuerza se vieron frustrados por secuencias irregulares en el medio campo, y el juego que Getafe había defendido perjudicó su búsqueda del empate.
Sin embargo, tal como sucedió la semana anterior, el Getafe empató sin previo aviso. Un balón largo hacia delante no lo abordó la Real, y Juanmi, brillando por su ausencia durante gran parte de su aparición como suplente, anotó el empate. A diferencia del empate en Vallecas, el Getafe dejó tiempo en el cronómetro.
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En el tiempo adicional, Kubo volvió a la vida, esquivando, conduciendo y atravesando a los defensores. Su único recurso era derribarlo, y después de múltiples jugadas a balón parado, quedaba una última esquina. Soria, empujado por Kubo, falló, pero Duje Caleta-Car no lo hizo, cabeceando a portería vacía y hundiendo al Coliseo en el espeluznante júbilo del banquillo de la Real Sociedad.
Con gran parte de lo que se habla sobre la falta de recursos de Getafe en la preparación, las advertencias de Bordalás de que su abundancia de coraje y perseverancia requiere más calidad para obtener resultados parecen cada vez más proféticas. Para Matarazzo, fue una dramática primera victoria como entrenador en España. En general, tiene suficientes oportunidades claras para sumar los tres puntos, pero le resultará mucho más fácil hablar de lo que la Real Sociedad puede mejorar en términos de gestión del juego sin la sensación de hundimiento que dejó su equipo en Getafe.








