Carlos Vinícius (Grêmio) en un partido contra Chapecoense, el 16 de marzo de 2026 (Crédito: Associated Press / Alamy Stock Photo)
Grêmio impulsó una amplia reformulación de la plantilla a principios de 2026. Sin embargo, además de cambiar el equipo en el campo, el club también asumió un alto costo financiero. Como resultado, Tricolor cerró el primer cuarto de la temporada con un déficit de R$ 124 millones.
Gran parte de este resultado está vinculado a las rescisiones contractuales realizadas en los primeros meses del año. Aunque los pagos se realizan a plazos, las normas contables obligan al club a registrar inmediatamente el importe total en el balance. De esta forma, el impacto apareció de golpe en las cuentas de la temporada.
La situación es similar a la del rival de Rio Grande do Sul. Esto se debe a que Internacional también está atravesando problemas financieros.
La directiva optó por acelerar la renovación de la plantilla y rescindió los contratos de varios deportistas que perdieron espacio en la planificación deportiva.
Entre los jugadores que abandonaron el club se encuentran Jemerson, Rodrigo Ely, Tiago Volpi, Felipe Carballo, Edenilson, Cuéllar, Mila y Cristaldo. En conjunto, estos despidos generaron un impacto de aproximadamente R$ 45 millones.
Por otro lado, Grêmio entiende que la medida reduce los gastos futuros. Al fin y al cabo, si los contratos se mantuvieran hasta el final, el club tendría que pagar alrededor de R$ 95 millones en los próximos años. Por lo tanto, la junta prefirió absorber un alto costo ahora para aliviar compromisos más adelante.
Las contrataciones de mayor edad también aumentaron los gastos
Además de las desvinculaciones, el club siguió pagando cantidades relativas a fichajes realizados en temporadas anteriores.
Guantes, cuotas de negociación y otros compromisos asumidos en 2025 aumentaron el peso de la reformulación en el presupuesto. Como resultado, el impacto total de los cambios en la plantilla alcanzó los R$ 60 millones.
En consecuencia, el déficit presentado en el primer trimestre refleja no sólo las recientes salidas de capital, sino también una política de inversión adoptada en los últimos años.
El Ayuntamiento lanza una advertencia y exige un mayor control financiero
Ante los números presentados, el Concejo Deliberante comenzó a discutir alternativas para evitar que la situación empeore a lo largo de la temporada.
Durante una reunión reciente, la Comisión de Asuntos Financieros destacó la necesidad de revisar la política de inversión en el fútbol. Según el dictamen, la acumulación de gastos de contratación comenzó a presionar el flujo de caja y requiere un mayor equilibrio entre ingresos y gastos.
Además, el informe destaca la preocupación por las exigencias del fair play financiero, un tema que cobra cada vez más relevancia en el fútbol sudamericano y mundial.
El club busca nuevos ingresos y puede vender jugadores
Mientras intenta reorganizar sus finanzas, Grêmio también trabaja para ampliar sus fuentes de ingresos.
Entre las alternativas que se discuten internamente se encuentran aumentar los ingresos que genera el Arena y realizar ventas estratégicas en la próxima ventana de transferencias. De esta forma, el club pretende reforzar su liquidez sin comprometer la competitividad del equipo.
Ahora, la junta enfrenta un doble desafío. Al mismo tiempo que busca resultados deportivos, necesita recuperar su equilibrio económico. Por tanto, los próximos movimientos del mercado podrían ser decisivos para planificar el resto de la temporada.
El balance del primer trimestre muestra que la reformulación tuvo un coste elevado. Por otro lado, Grêmio apuesta a que los cambios traerán un retorno deportivo y ayudarán a construir una estructura financiera más sostenible en los próximos años.








