Michael no entrega sus guantes en Flamengo y se queda estancado en negociaciones con Santos | aficionados

Miguel, del Flamengo. Foto: Rafael Vieira/AGIF/Alamy

El futuro de Michael en Flamengo sigue indefinido y, al mismo tiempo, frena una de las intenciones de mercado del Santos. El delantero está fuera de los planes del cuerpo técnico para la temporada, pero las negociaciones para un posible traspaso encuentran un obstáculo central: el propio jugador no acepta renunciar a los guantes estipulados en el contrato.

Actualmente, el costo mensual de Michael para el Club de Rio supera los R$ 1,5 millones, incluyendo salario, guantes diluidos y derechos de imagen. Sólo el salario fijo ronda los R$ 1,3 millones. Esta cantidad pesa sobre el presupuesto y obliga al Flamengo a buscar una solución que pase por reducir el impacto financiero en caso de salida.

Santos aparece como uno de los clubes más interesados ​​en fichar. La directiva blanquinegra busca un atacante lateral con experiencia y ve en Michael un nombre capaz de elevar el nivel del sector ofensivo. Sin embargo, el avance de las conversaciones depende directamente de un reajuste contractual.

Según información difundida por el periodista Romário Jr., Flamengo quiere que el jugador ceda parte de los guantes que recibe para viabilizar el acuerdo. Michael, por su parte, no acepta la condición y mantiene su exigencia de recibir íntegramente las cantidades esperadas. Esta postura ha impedido que las negociaciones avancen hacia una fase más concreta.

“Al igual que Pablo, Flamengo teme que Michael ‘se resienta de su contrato’ y permanezca en el club incluso fuera de los planes”, publicó el comunicador. Según él, la resistencia a renunciar a los guantes es hoy el principal obstáculo para la liberación.

Fuera de planes y escenario interno en Flamengo

En Ninho do Urubu, la valoración es que Michael apenas tendrá espacios en 2026. La competencia en el sector ofensivo ha aumentado y el comité técnico ya ha señalado que el atacante no está entre las prioridades para la rotación de la plantilla. Aun así, la junta debe abordar la cuestión contractual antes de hacer cualquier definición.

El temor interno es que el jugador opte por cumplir el contrato hasta el final, incluso sin tomar la iniciativa, precisamente para garantizar el cobro íntegro de las cantidades acordadas. La situación genera aprensión porque compromete la nómina y reduce el margen para nuevas contrataciones.

Además, Flamengo entiende que la liberación sin compensación económica o sin alivio presupuestario relevante no tiene sentido desde el punto de vista de gestión. Por ello, insiste en un acuerdo que suponga la renuncia parcial a los guantes o algún tipo de reparto de este coste con el club interesado.

Interés del Santos y contexto deportivo

Del lado de Santos, el escenario también exige cautela. El club vigila el mercado en busca de refuerzos ofensivos, pero trabaja con límites económicos bien definidos. Asumir íntegramente un contrato que supera los 1,5 millones de reales mensuales, sumando todas las cuotas, es visto como una operación de alto riesgo.

Aun así, el nombre de Michael sigue gozando de gran prestigio internamente. La directiva cree que, en un entorno de mayor secuencia de partidos, el atacante podría volver al nivel que ya ha presentado en otros momentos de su carrera. El problema es encontrar un formato de negocio que se ajuste al presupuesto y sea aceptado por Flamengo.

Cifras recientes y pérdida de espacio.

En 2025, Michael había reducido su participación. Entró al campo 29 veces, marcó dos goles y repartió cuatro asistencias. La falta de secuencia, combinada con problemas físicos y una competencia creciente, contribuyeron a la disminución del protagonismo.

Para 2026, la tendencia es de aún menos oportunidades, lo que refuerza la intención del club de negociar por el jugador. Sin embargo, mientras no haya acuerdo sobre las cuestiones financieras, el escenario seguirá estancado.