Michael Schumacher cuando estaba en la Fórmula 1. Foto Alamy.
Michael Schumacher mostró mejoras en su estado clínico y ya no se encuentra completamente postrado en cama, según información publicada por el diario español Marca. El informe cita investigaciones realizadas por periodistas europeos cercanos al círculo familiar, incluidas fuentes médicas y personas vinculadas a la residencia en Mallorca, donde el expiloto pasa periodos de recuperación. Aun así, su estado de salud sigue siendo tratado con extrema confidencialidad.
Schumacher sigue recibiendo asistencia las 24 horas del día. Su esposa Corinna coordina un equipo de profesionales que lo acompañan permanentemente, manteniendo el tratamiento en un ambiente domiciliario de acceso restringido.
Limitaciones motoras y cognitivas.
Según informes obtenidos por Marca, la evolución física permite al expiloto utilizar silla de ruedas en determinados momentos del día. Esto indica un progreso en comparación con los primeros años después del accidente, cuando permaneció completamente inmóvil y dependiente de soporte vital.
Por otro lado, la condición neurológica todavía impone severas restricciones. Una de las fuentes entrevistadas por el diario afirma que Schumacher comprende parte de lo que sucede a su alrededor, aunque no puede asimilar toda la información.
“Él entiende algunas cosas que suceden a su alrededor, pero probablemente no todas”, informó una persona cercana al tratamiento. La comunicación también sigue siendo limitada, y se especula que las respuestas ocurren sólo a través de movimientos sutiles o parpadeos.
Rutina protegida y sin apariciones públicas.
Desde el accidente, Schumacher no ha vuelto a ser visto en eventos ni lugares públicos. La familia optó por preservar completamente su imagen y evitar cualquier exposición que pudiera generar explotación o presión externa.
El periódico destaca que sólo un círculo muy restringido tiene acceso al ex piloto. Entre ellos se encuentran Corinna, sus hijos Mick y Gina, además de médicos y cuidadores que participan en el proceso de rehabilitación diario.
Incluso los amigos más cercanos del mundo de la Fórmula 1 mantienen absoluta discreción. Jean Todt, exjefe de Ferrari y amigo personal, es una de las pocas figuras que de vez en cuando comenta el estado del alemán, siempre con atención y sin entrar en detalles clínicos.
El accidente que cambió su vida
Schumacher sufrió el grave accidente el 29 de diciembre de 2013, mientras esquiaba en Méribel, en los Alpes franceses, durante unas vacaciones familiares. Al caer, se golpeó la cabeza contra una roca, a pesar de que llevaba casco, y sufrió un traumatismo craneoencefálico grave.
Fue trasladado en estado crítico al Hospital Universitario de Grenoble, donde fue sometido a una cirugía de emergencia para reducir la presión intracraneal. Luego permaneció en coma inducido médicamente durante varios meses.
Al año siguiente abandonó el hospital francés y fue trasladado a un centro de rehabilitación en Lausana, Suiza. Luego se dirigió a su residencia de Gland, a orillas del lago Lemán, donde comenzó a someterse a un tratamiento permanente.
Recuperación larga e impredecible
Desde entonces, la información ha llegado de forma fragmentada. La familia evita los informes médicos públicos y limita las actualizaciones a declaraciones raras, reforzando siempre la necesidad de privacidad.
Según Marca, el hecho de que Schumacher pueda moverse con ayuda ya representa un paso adelante en un proceso extremadamente complejo. Las lesiones cerebrales de este nivel suelen requerir años de rehabilitación y, en muchos casos, dejan consecuencias irreversibles. Incluso con signos de mejora, no hay ninguna proyección de un retorno a la vida pública o de una recuperación completa.








