Carlos Alcaraz ha invertido en un yate de lujo multimillonario, siguiendo los pasos de su compatriota e ídolo español Rafael Nadal.
El número 1 del mundo ha conquistado el mundo del tenis durante los últimos cinco años y ha decidido gastar parte del dinero del premio que tanto le costó ganar en un catamarán Sunreef Ultima 88. Los barcos suelen estar reservados para los ricos y famosos; según se informa, el yate específico de Alcaraz se encuentra en construcción en un astillero de Gdansk, Polonia.
Además, Alcaraz se unirá a Sunreef Ultima como embajador de la marca, además de convertirse él mismo en propietario de un yate. La asociación se anunció en el Salón Náutico Internacional de Palm Beach, y Alcaraz explicó su decisión de invertir fuertemente en el barco. Le dijo a SuperYacht Times: “Creo que fue hace dos años cuando me di cuenta de lo hermoso que es y lo cómodo que me siento cada vez que estoy en un barco.
“Vivir en Murcia es muy fácil para mí porque hace buen tiempo todo el año y el mar está muy cerca de casa. Desde hace dos años siento que tengo muchas ganas de ser propietario”.
Alcaraz continuó revelando que su primer encuentro con un yate Sunreef se produjo a través de Nadal, quien también posee un catamarán personalizado.
Y añade: Siempre me han gustado los barcos y el mar, pero nunca me han gustado las marcas. La primera vez que me enteré de Sunreef fue gracias a Rafa. Lo mencionó varias veces, así que conocí un poco la marca gracias a él”.
Pero ¿qué pasa con el precio? Bueno, eso es lo que distingue a estos buques de otros, con estimaciones que sitúan su costo entre £4,1 millones ($5,5 millones) y £6,8 millones ($9,1 millones). No es una inversión barata, ya que el piloto de Fórmula 1 Fernando Alonso y el futbolista Robert Lewandowski también se encuentran entre los propietarios de un Sunreef.
Sobre el motivo de la compra, Alcaraz dijo: “Mi agenda es muy apretada, así que para mí el motivo principal es relajarme y tener un lugar donde desconectar de mi mente y estar apartado del tenis. Viajes de verano siempre que pueda, o solo unos días en casa. Ese es mi plan ahora mismo”.
“Como deportistas, nos exponemos todo el tiempo a la gente, a la presión y a miles de ojos mirándonos. Entendemos lo que necesitamos. Estar en un barco te da ese lugar para relajarte y simplemente disfrutar con las personas cercanas, sin pensar en nada más”.








