Cuba sumida en el caos del Clásico Mundial de Béisbol gracias a Donald Trump antes de la victoria de Panamá

La preparación de Cuba para el próximo Clásico Mundial de Béisbol se está viendo obstaculizada por presiones externas y tensiones políticas.

Cuba competirá contra Puerto Rico, Colombia, Panamá y Canadá en el juego de grupo del torneo en San Juan, Puerto Rico, y su primer juego se completó el viernes: una victoria por 3-1 sobre Panamá. Sin embargo, apenas unos días antes del inicio del WBC, la Federación Cubana de Béisbol y Softbol (FCBS) reveló que a ocho miembros de su delegación se les negaron visas estadounidenses.

Entre los que no obtuvieron visas se encuentran Juan Reinaldo Pérez Pardo, presidente de la FCBS, y el secretario general Carlos del Pino Muñoz. El entrenador de lanzadores Pedro Luis Lazo también resultó afectado.

A pesar de que se le negó la visa a Lazo, a todos los demás jugadores y entrenadores cubanos se les otorgaron visas. A pesar de este revés, Cuba ha decidido continuar participando en el torneo.

“Reiteramos el carácter discriminatorio, politizado y poco ético de la decisión de negar visas a ocho miembros de nuestra delegación, pero no nos retiraremos de un evento en el que hemos participado desde su inicio”, afirmó el sábado la FCBS.

La federación cubana informó que funcionarios estadounidenses les informaron que las visas fueron denegadas debido a la supuesta falta de cooperación de Cuba en materia de control de inmigración, una afirmación que La Habana niega con vehemencia.

Cuba alguna vez reinó en el béisbol internacional durante su período predominantemente amateur, consiguiendo tres medallas de oro olímpicas de 1992 a 2004. La nación ha participado en el Clásico Mundial de Béisbol desde 2006, mostrando el talento de las Grandes Ligas de Béisbol, y avanzó a las semifinales en 2023 antes de perder ante Estados Unidos.

La semana pasada, Trump reveló que Estados Unidos está en conversaciones con La Habana y planteó la idea de una “toma amistosa de Cuba”, aunque no ofreció detalles adicionales.

Antes de partir hacia Texas, Trump dijo a los periodistas afuera de la Casa Blanca que el Secretario de Estado Marco Rubio está llevando a cabo negociaciones de “muy alto nivel” con funcionarios cubanos.

“El gobierno cubano está hablando con nosotros”, afirmó el hombre de 79 años.

“No tienen dinero. No tienen nada en este momento. Pero están hablando con nosotros y tal vez tengamos una toma amistosa de Cuba”. Trump también caracterizó a Cuba como “una nación fallida, por decirlo suavemente”, afirmando que la isla “quiere nuestra ayuda”.

Cuba ha sido central en la agenda de política exterior de Trump desde principios de enero, especialmente después de los ataques militares estadounidenses en Venezuela diseñados para derrocar a Nicolás Maduro, una operación que eliminó un salvavidas petrolero y financiero crucial para La Habana y profundizó los problemas económicos de la isla.

Posteriormente, Trump indicó que la intervención militar en Cuba podría ser innecesaria, argumentando que la economía de la isla es lo suficientemente frágil -particularmente después de que cesaron los envíos de petróleo venezolano- como para implosionar sin fuerza externa.

“Hemos tenido muchos años tratando con Cuba. He oído hablar de Cuba desde que era un niño pequeño. Pero están en un gran problema”, informó a los periodistas.