Tottenham redescubre su gol en la noche europea
Tottenham necesitaba tranquilidad tanto como puntos el martes por la noche, y encontró ambas cosas en una victoria de la Liga de Campeones que acalló brevemente el ruido en torno a Thomas Frank. Después de un fin de semana agitado y una derrota por 2-1 ante el West Ham, la visita del Borussia Dortmund parecía cargada de consecuencias. Quizás no sea decisivo, pero sí cargado de implicaciones.
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Lo que siguió fue una primera mitad que sugirió que Tottenham todavía reconoce lo que debe ser. El ritmo fue agudo, el movimiento decisivo y la agresión dentro y fuera de la posesión le dieron a la noche una sensación de intención que a menudo ha estado ausente esta temporada. En el descanso, los Spurs llevaban dos goles de ventaja y lo merecían plenamente.
La agresión temprana marca la pauta
Desde los primeros intercambios, Tottenham presionó al Dortmund alto y fuerte, forzando despejes apresurados y una preparación fracturada. Wilson Odobert, desplegado por la derecha, encontró repetidamente espacio para acertar temprano, y fue en uno de esos momentos que llegó el gran avance. Su balón al otro lado del área fue desviado por Cristian Romero, un defensor que una vez más encarna los instintos proactivos de los que carecieron los Spurs el fin de semana.
Al Dortmund le costó adaptarse, sus intentos de jugar a través de la prensa se vieron truncados repetidamente. Tottenham sintió vulnerabilidad y se apoyó en ella. Djed Spence y Xavi Simons dispararon mientras las oportunidades se acumulaban, mientras que Odobert seguía exigiendo implicación.
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La tarjeta roja cambia el saldo
La contienda se inclinó aún más cuando Daniel Svensson fue expulsado tras una revisión del VAR por una patada alta a Odobert. El Dortmund protestó, pero la decisión se mantuvo y el Tottenham respondió con compostura en lugar de prisa.
Su segundo gol tuvo un toque de fortuna pero reflejó una presión sostenida. Odobert combinó inteligentemente con Pedro Porro antes de rematar un centro raso al área. El remate de Dominic Solanke fue improvisado y desordenado, el balón rebotó en el talón y el pie antes de encontrar la red, pero la jugada en sí fue decidida y merecida.
La moderación de la segunda mitad plantea dudas
Con ventaja numérica y dos goles de ventaja, el Tottenham se tranquilizó tras el descanso. La urgencia se desvaneció, reemplazada por un control que en ocasiones rayaba en la pasividad. Randal Kolo Muani debería haber puesto el 3-0 cuando estaba limpio, solo para disparar directamente a Gregor Kobel.
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El Dortmund, hay que reconocerlo, buscó una ruta de regreso. La parada de Guglielmo Vicario en tiempo de descuento ante Nico Schlotterbeck aseguró que la velada terminara sin tensión tardía, pero hizo poco para disfrazar un patrón familiar.
Esta victoria refuerza la posición del Tottenham en el grupo y ofrece a Frank un respiro. Sin embargo, también agudiza el desafío que tenemos por delante. La primera mitad pareció un recordatorio de lo que puede ser el Tottenham. El segundo sugirió cuán frágil sigue siendo esa identidad.








