Cruzeiro vive el peor inicio de temporada en 44 años | aficionados

Matheus Pereira en el partido entre Cruzeiro y Botafogo, el 29 de enero (Crédito: Associated Press / Alamy Stock Photo)

Cruzeiro empezó el 2026 con altas expectativas. La buena campaña del año anterior y las inversiones realizadas en la plantilla crearon un ambiente de confianza. En el campo, sin embargo, el guión es diferente. El equipo acumula derrotas y tiene el peor inicio de temporada en 44 años.

En ocho partidos disputados, Raposa sufrió cinco derrotas. Para encontrar un desempeño similar, es necesario remontarse a 1982, cuando el club hizo una campaña idéntica en las primeras rondas del Brasileirão.

La combinación de malos resultados y mucho en juego en la planificación hace que el momento sea aún más delicado. El discurso optimista de principios de año perdió fuerza rápidamente.

Las derrotas aumentan el clima de frustración

La derrota ante el Coritiba, en su debut en casa en el Campeonato Brasileño, empeoró la situación. Cruzeiro tomó la delantera, pero sufrió una sorpresa ante un rival recién ascendido y con menor presupuesto. El resultado tuvo un peso simbólico para la afición.

Antes, el equipo ya había sido derrotado por 4-0 ante el Botafogo, fuera de casa. El marcador dejó al descubierto debilidades defensivas y falta de reacción. Así, el equipo cerró las dos primeras jornadas del Brasileirão sin puntos.

El Campeonato Mineiro también dejó señales de alerta. Esto se debe a que fueron tres derrotas en seis partidos, incluido un revés ante el Atlético Mineiro. El irregular desempeño en el certamen estatal anticipó problemas que se repitieron en el certamen nacional.

Cifras que se remontan a 1982

El análisis estadístico refuerza la gravedad del momento. Cinco derrotas en ocho partidos no ocurrían desde 1982. Ese año, Cruzeiro también perdió cinco de los primeros ocho partidos del Campeonato Brasileño.

El contexto actual, sin embargo, es diferente. El club vive una fase económica más estable y cuenta con una plantilla valorada. Precisamente por eso llama la atención el contraste entre pasado y presente.

La repetición de un comienzo tan malo después de cuatro décadas aumenta la presión sobre jugadores y cuerpo técnico. La historia pesa mucho cuando el desempeño no está a la altura de la inversión.

El cambio de mando pasa factura

La salida de Leonardo Jardim marcó un punto de inflexión clave en la temporada. El técnico abandonó el club alegando agotamiento y necesidad de un descanso. El cambio se produjo en un momento decisivo de la planificación.

La directiva reaccionó contratando a Tite. El nombre fuerte redujo las sospechas iniciales y generó expectativas de solidez defensiva. En la práctica, la adaptación ha sido más lenta de lo esperado.

El propio técnico reconoció dificultades para mantener el nivel competitivo de 2025. El sistema defensivo, antes un punto fuerte, empezó a sufrir frecuentes errores y desorganización.

Una alta inversión no se traduce en rendimiento

Cruzeiro se mostró agresivo en el mercado. Repatrió a Gérson por 27 millones de euros, el mayor fichaje de la historia del club. También logró mantener a Kaio Jorge y Matheus Pereira, objetivos de otros mercados. Los rumores de luchar por títulos encontraron apoyo fuera del campo, pero no se confirmaron en los juegos.

La distancia entre las expectativas y la realidad alimenta la insatisfacción. El equipo sigue buscando identidad y regularidad, mientras la tabla empieza a exigir respuestas rápidas.