Internacional en el campo del Brasileirão. Foto: Imágenes de deportes de acción más/Alamy.
La situación financiera de Internacional volvió a estar en el candelero tras un nuevo avance legal que involucra a la empresa Displan. La empresa, vinculada al empresario Delcir Sonda, informó ante el tribunal de Rio Grande do Sul que no había llegado a un acuerdo con el club y pidió continuar con la ejecución de la deuda. El movimiento reaviva la disputa legal y aumenta la presión sobre el liderazgo colorado.
La solicitud fue presentada el pasado miércoles (24) en el Tribunal de Porto Alegre. En el documento, los abogados manifiestan que las negociaciones no han avanzado y solicitan la adopción de medidas legales para garantizar el pago íntegro de las cantidades cobradas. Si el pago no se realiza en los plazos establecidos, se podrán embargar los bienes del club.
La suma de acciones judiciales en curso supera los R$ 60 millones. El escenario aumenta la preocupación interna, especialmente en un momento de ajustes financieros y reorganización administrativa.
Antigua deuda devuelta a los tribunales
El proceso más urgente implica el cobro de R$ 10.370.261,50 correspondientes a un préstamo concedido al club en 2018. A finales de 2025, el Internacional intentó suspender la ejecución alegando que estaba negociando un acuerdo con la empresa acreedora. En su momento, el club pidió más tiempo para formalizar una solución consensuada.
La defensa argumentó que continuar con el proceso podría comprometer las actividades esenciales de la institución. Según el club, cualquier bloqueo financiero afectaría a los pagos básicos y al mantenimiento de las operaciones deportivas y administrativas.
Además, Internacional cuestionó parte de los valores presentados. La junta sostuvo la existencia de cargos considerados excesivos, estimados en poco más de R$ 1 millón. Por ello, solicitó un efecto suspensivo mientras continuaban las negociaciones.
Las negociaciones se estancaron tras una interrupción inesperada
Las conversaciones entre las partes comenzaron en diciembre, pero perdieron ritmo en las semanas siguientes. El propio club informó a la Corte que la huelga se produjo tras el deterioro de salud de Delcir Sonda, responsable directo de las negociaciones.
Basándose en este argumento, el tribunal suspendió temporalmente el procedimiento. Sin embargo, la nueva manifestación de Displan cambió el escenario. La empresa declaró formalmente que no se había llegado a un acuerdo amistoso, lo que permitió reanudar inmediatamente la recuperación legal.
A partir de ese momento, el caso volvió a la etapa de ejecución, etapa en la que el acreedor puede solicitar medidas más estrictas para garantizar el recibo del monto adeudado.
Tribunal fija plazos y prevé embargo
En una decisión reciente, el juez a cargo del caso determinó que Internacional tendrá tres días para realizar el pago total relacionado con dos acciones específicas. El plazo comienza tras la comunicación oficial del club.
Si no se paga la cantidad, la orden ya prevé una orden de embargo y evaluación de bienes. Al mismo tiempo, el tribunal concedió 15 días para presentar una defensa formal en los casos en curso.
Estas dos acciones suman R$ 33.923.876,60. Además de ellos, hay una cuarta demanda interpuesta por Displan que cobra otros R$ 16.443.073,73. Esta solicitud aún se encuentra a la espera de decisión judicial y permanece bajo análisis.
Club busca renegociar a medida que avanza el proceso
Internamente, Internacional reconoce las deudas y trata de construir alternativas para reducir el impacto financiero. La estrategia pasa por renegociar plazos y revisar los tipos de interés aplicados, que representan una parte importante del total de la deuda.
Los directivos valoran que un posible reajuste de los valores podría viabilizar el pago dentro de la planificación presupuestaria actual. Sin embargo, la falta de avances en las conversaciones recientes dificulta cualquier predicción de un acuerdo en el corto plazo.
Mientras los abogados continúan dialogando, el proceso avanza a ritmo judicial. El caso vuelve a exponer los retos económicos que enfrenta el club y mantiene un ambiente de incertidumbre fuera del campo, precisamente en un periodo decisivo de la temporada deportiva.








