El Inter de Milán se mantiene firme ante el mediocampista italiano en medio de vínculos con el Arsenal y permitirá que el objetivo del Galatasaray se vaya si lo solicita

El futuro de Nicolo Barella y Hakan Calhanoglu se está convirtiendo en una de las tramas secundarias más intrigantes del verano del Inter de Milán, ya que la situación de ambos jugadores depende de sus propias decisiones más que de las intenciones del club.

Como señala L’Interista, Calhanoglu estuvo a punto de dejar el Inter el verano pasado tras la derrota en la final de la Liga de Campeones, y su bien documentada pelea con Lautaro Martínez añadió más incertidumbre.

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Nunca se materializó un movimiento, pero el atractivo del Galatasaray no se ha debilitado. El entrenador y el presidente del club turco siguen haciendo declaraciones públicas de interés y la posición del Inter es clara, si Calhanoglu pide irse, no se interpondrán en su camino.

Con un año restante de contrato, cualquier salida aún requeriría una oferta adecuada.

La preferencia del club es retenerlo y que guíe el desarrollo de Aleksandar Stankovic, pero en última instancia la decisión recae en el jugador.

El Inter firma sobre las demandas de Barella mientras el club le da a él y a Calhanoglu el control sobre su futuro

MADRID, ESPAÑA – 26 DE NOVIEMBRE: Nicolo Barella del FC Internazionale Milano observa durante el partido de la fase MD5 de la Liga de Campeones de la UEFA 2025/26 entre el Atlético de Madrid y el FC Internazionale Milano en el Estadio Metropolitano el 26 de noviembre de 2025 en Madrid, España. (Foto de Ángel Martínez/Getty Images)

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La situación de Barella sigue una lógica similar.

El Inter no tiene ningún deseo de vender al centrocampista italiano, y con el Arsenal entre los clubes a los que se les atribuyen intereses, exigirán alrededor de 50 millones de euros si presiona para realizar una transferencia.

Esa cifra es innegociable, el Inter no le dejará marcharse barato.

Sin embargo, si Barella realmente busca un nuevo desafío, el club respetaría sus deseos en lugar de obligarlo a quedarse en contra de su voluntad.

En ambos casos el Inter se mantiene firme, pero la última palabra la tienen los propios jugadores.