El ambiente en el Santiago Bernabéu dio un giro dramático durante el decepcionante empate 1-1 del Real Madrid contra el Girona, cuando el público local dio a conocer sus frustraciones.
Apenas unos días después de que Vinicius Jr. fuera señalado por sectores de la afición durante la derrota ante el Bayern de Múnich, el descontento regresó, pero esta vez dirigido a todo el equipo.
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La frustración se desborda en las gradas
La tensión había ido aumentando a lo largo de la noche, pero alcanzó un punto de ebullición alrededor del minuto 70.
El Real Madrid se había adelantado por mediación de Federico Valverde, sólo para permitir que el Girona volviera al partido.
Lo que siguió fue una respuesta mediocre que hizo poco para convencer a los aficionados de que se avecinaba un gol de la victoria.
En lugar de urgencia, hubo vacilación. En lugar de intensidad, hubo incertidumbre y la multitud no tardó en reaccionar.
Según Mundo Deportivo, Gritos de “¡Vamos, muestra algo de espíritu!” resonó en todo el estadio, lo que es una clara señal de que la paciencia se estaba agotando.
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Momentos después, después de que el Girona volviera a amenazar, empezaron los pitos y no pararon.
La sustitución de Camavinga provoca una reacción más fuerte
Según el medio, la frustración se intensificó en el minuto 79 cuando Eduardo Camavinga fue sustituido.
El centrocampista francés había pasado una noche difícil y era considerado en parte responsable del empate del Girona.
Cuando su número aumentó, la reacción de la grada no se hizo esperar, con otra oleada de abucheos recorriendo el Bernabéu.
El pitido final fue abucheado
Cuando sonó el pitido final, el ambiente dentro del estadio se había vuelto inequívocamente hostil.
El resultado en sí fue perjudicial, pero la forma de actuar sólo empeoró las cosas.
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Mientras los jugadores permanecían en el campo, volvieron los abucheos, más fuertes y sostenidos que antes.
En un intento por aliviar la tensión, el sistema de megafonía del estadio hizo sonar el himno del Real Madrid casi a todo volumen, pero hizo poco para enmascarar la reacción.
Por lo tanto, esta reacción no surgió de la nada, ya que el Real Madrid lleva una racha de tres partidos de liga sin ganar, una secuencia que ha mermado significativamente sus esperanzas de título.








