La Juvecaserta rindió un gran homenaje a su ídolo Oscar (Créditos: Divulgación/Juvecaserta)
Los homenajes al ídolo Oscar Schmidt, fallecido la noche del viernes pasado en São Paulo, no se limitaron a los aficionados en territorio brasileño; cruzaron fronteras e incluso el océano.
Luego, el pasado sábado por la tarde, los aficionados de la Juvecaserta, de Italia, el club en el que jugó Mão Santa en los años 1980, se reunieron frente al Palacio Real, una de las atracciones turísticas de Caserta, para rendir su última reverencia a la leyenda.
Una multitud de personas que apoyaban al club local desplegó una gran pancarta. En él, la camiseta número 18, que lució Oscar en la selección italiana, y la inscripción “El Rey”. Además de la afición, en el recinto estuvieron presentes directivos, el entrenador y algunos jugadores del equipo.
En una entrevista con el diario “Il Mattino”, el entrenador del equipo, Lino Lardo, habló sobre el legado que dejó Oscar en la ciudad.
“Cuando llegué a la ciudad, sabía el apego que la gente de Caserta tenía por Oscar. Pero sólo viviendo aquí pude entender el amor que estos aficionados tienen por la persona y el jugador”, afirmó.
Registros y cariño de los italianos.
Así, Óscar llegó al club en 1982 y permaneció ocho temporadas. Rápidamente se convirtió en un ídolo en la ciudad, sobre todo después de ganar la Copa de Italia. En Italia, Mão Santa también jugó en el Pavia, donde permaneció tres temporadas.
Óscar no sólo dejó huérfanos a los aficionados de ambos clubes por sus canastas y su carrera en la cancha, sino que también dejó récords y trofeos en su exitoso recorrido por el campeonato local. Además de la Copa de Italia con la Juvecaserta, Óscar logró la hazaña de ser el primer jugador en superar los 10.000 puntos en el torneo. En total fueron 13.957 puntos en la liga.
Tras su muerte, el cuerpo de Oscar es incinerado
Oscar Schmidt falleció, a los 68 años, tras sentirse mal en su casa el pasado viernes, en São Paulo. El segundo poseedor del récord de puntos en la historia del baloncesto y miembro del Salón de la Fama FIBA sufrió un paro cardiorrespiratorio y llegó sin vida al Hospital y Maternidad Municipal de Santa Ana.
Mão Santa luchaba contra un cáncer cerebral desde 2011. Pese a ello, ni la unidad de salud ni la familia del ídolo revelaron las causas de la muerte. El viernes por la noche, la familia optó por cremar el cuerpo de Óscar en una sencilla ceremonia. Sólo estuvieron presentes familiares y amigos cercanos.








