El delantero brilló en la semifinal carioca (Crédito: Jorge Rodrigues/AGIF/Alamy)
EL Flamengo goleó a Madureira y convirtió el partido de vuelta de la semifinal en una demostración de superioridad técnica. En Maracaná, Rubro-Negro ganó 8-0, cerrando el partido con un impresionante 11-0 en el global. De esta manera, garantizaron su presencia en la decisión del Campeonato Carioca, donde enfrentarán al Fluminense el próximo domingo, en horario por confirmar.
Desde los primeros minutos el escenario indicaba una gran ventaja. Apenas cuatro minutos del primer tiempo, Lucas Paquetá abrió el marcador tras un tiro de esquina ejecutado por Jorge Carrascal. A partir de entonces el dominio fue total. Además, la expulsión de Wallace, aún en la fase inicial, facilitó el control del partido y amplió el espacio para la avalancha ofensiva.
Pedro fue el gran protagonista de la noche. El número 9 marcó cuatro goles y se hizo con el puesto de máximo goleador del campeonato, empatando en la cima de la tabla goleadora con Patryck de Bangu, ambos con seis goles. Paquetá anotó dos goles, mientras que Jean Viana (en propia meta) y Samuel Lino completaron la goleada histórica.
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Dominio absoluto confirma el favoritismo y proyecta clásico en la final
A un ritmo intenso, pero sin necesidad de esforzarse al máximo, el Flamengo goleó a Madureira naturalmente. El equipo dirigido por Filipe Luís demostró organización táctica, alta presión y eficacia en la finalización. Por tanto, el resultado fue consecuencia directa de la superioridad en todos los sectores del campo.
Ahora, la atención se centra en la decisión ante el tricolor rival. Esta será la séptima final que disputará el Rubro-Negro bajo el mando de Filipe Luís, consolidando una secuencia consistente de decisiones importantes en los últimos años. La retrospectiva incluye finales nacionales y continentales, lo que refuerza la experiencia del equipo en partidos decisivos.
Sin embargo, ni siquiera la goleada alivió del todo las exigencias de la afición. Antes de que rodara el balón, parte de la grada criticó la actuación reciente del equipo. Durante el partido, el ambiente cambió con la sucesión de goles. Sin embargo, tras el pitido final, se escucharon nuevas manifestaciones en el estadio, lo que demuestra que la exigencia sigue siendo alta.
Aún así, el resultado da confianza de cara a la final. El ataque mostró un repertorio variado, explorando jugadas aéreas, infiltraciones y remates de media distancia. Además, el sistema defensivo mantuvo consistencia y no sufrió riesgos importantes.
En definitiva, la goleada no sólo confirma el favoritismo, sino que envía un mensaje claro al rival de la final. El clásico promete equilibrio e intensidad, pero Rubro-Negro llega motivado por una actuación dominante y el brillo individual de Pedro, plato fuerte absoluto de la semifinal.








