John Textor reveló que tiene dinero para Botafogo (Foto Alamy)
Ares Management ha avanzado en los últimos días para hacerse con el control de Eagle Football Holdings, la empresa que centraliza las inversiones de John Textor en el fútbol internacional. El movimiento se produjo después de que el fondo ejerciera las cláusulas de protección crediticia previstas en el contrato, desencadenadas ante el empeoramiento de la situación financiera y la inestabilidad en la gobernanza del grupo. El procedimiento se desarrolló en el ámbito de la Justicia británica y permite al acreedor pasar a controlar el holding mediante el derecho contractual.
En este contexto, la iniciativa representa un punto de inflexión en el proceso de reorganización de Eagle. Ares, principal financista de la estructura, evaluó que se produjo un deterioro relevante en las condiciones pactadas. Por ello, optó por tomar el control directo, retirando a Textor de la dirección operativa de la empresa. Aun así, la medida no supone de momento la venta de activos deportivos ni decisiones sobre clubes concretos.
Estructura de Botafogo SAF permanece protegida
A pesar del cambio en la cúpula del holding, la situación de Botafogo sigue siendo jurídicamente separada. Águila continúa como controladora de SAF Alvinegra. Sin embargo, la sustitución del mando en la empresa internacional no tiene efectos automáticos en la gestión del club. Esto se debe a que la administración de la SAF cuenta con el respaldo de un recurso del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, que preserva la actual composición del directorio y el modelo de gobernanza.
Por lo tanto, cualquier cambio en el control efectivo de Botafogo depende de la deliberación interna del propio directorio de la SAF o de la pérdida de esa tutela judicial. Por lo tanto, por ahora, John Textor sigue formalmente a cargo de la operación en Brasil, incluso con la pérdida de influencia sobre el holding que agrupa sus inversiones globales.
El detonante fue una disputa interna sobre la gobernanza.
Según los hallazgos, el movimiento Ares ganó fuerza después de una reorganización promovida por Textor, que eliminó a los miembros independientes de la estructura de gobierno de Eagle. La decisión fue interpretada como una señal de riesgo institucional. Ante esto, los acreedores entendieron que debían activarse salvaguardas contractuales para proteger el capital invertido.
Antes de esta etapa, el fondo había otorgado sucesivas flexibilidades, permitiendo al grupo intentar reorganizar deudas y flujos de caja. Sin embargo, ante el avance de las tensiones internas y la ausencia de un plan definitivo para nivelar la deuda, Ares optó por ejercer sus derechos y hacerse con el control de la empresa.
Impactos indirectos e incertidumbres financieras
Aunque la disputa se centra en la relación entre acreedor y deudor, el nuevo escenario aumenta la atención sobre los efectos indirectos sobre Botafogo. Esto se debe a que Textor venía anunciando un aporte de emergencia al SAF, estructurado como un préstamo con altos intereses y garantías vinculadas a activos deportivos. La operación, según él, contaría con la aprobación del directorio de Eagle.
Con la toma de control del holding por parte de Ares, crece la incertidumbre sobre si se realizará esta aportación, tanto en términos de plazo como de condiciones. Si la inyección de recursos no se produce como se espera, el club podría enfrentar restricciones de efectivo adicionales, lo que afectaría el cumplimiento de las obligaciones, la publicación de registros y la planificación del mercado.
Textor impugna e intenta revertir el escenario
En una declaración reciente, John Textor afirmó que todavía se considera en control de Eagle y que está trabajando para revertir las iniciativas de los acreedores. Al mismo tiempo, reiteró su intención de realizar el aporte a Botafogo, con el argumento de blindar a la SAF de los efectos de la crisis internacional.
Mientras tanto, Ares considera la asunción del mando como un paso necesario para preservar el crédito y llevar a cabo una reorganización bajo una nueva dirección. Así, el proceso continúa en el ámbito societario, con novedades que aún dependen de decisiones judiciales y negociaciones entre las partes.
Ante esta situación, Botafogo se mantiene institucionalmente estable en el corto plazo, pero inserto en un entorno de incertidumbre financiera más amplia, que acompaña la reconfiguración del grupo que lo controla.








