Botafogo estudia recuperación judicial de deudas del SAF

Textor propietario de SAF do Botafogo. Foto: Ruano Carneiro/Alamy Live News

Botafogo se está moviendo entre bastidores para dar un paso más amplio para abordar su crisis financiera. Después de más de dos años de recuperación extrajudicial con acreedores vinculados a la asociación, el club prepara ahora una solicitud de recuperación judicial, esta vez centrada exclusivamente en las deudas del SAF. El objetivo es reorganizar los compromisos adquiridos durante la gestión de John Textor y crear un nuevo plan de pagos, en medio de disputas corporativas y restricciones deportivas que presionan la caja y la planificación de la temporada.

Pasivos del SAF y magnitud del problema

Estimaciones internas indican que la deuda de la SAF ya alcanza al menos R$ 1,5 mil millones. De ese total, alrededor de R$ 700 millones corresponden a obligaciones de corto plazo, lo que aumenta el riesgo de colapso operativo. Ante esta situación, la junta valora que sólo un proceso judicial estructurado puede ofrecer un respiro para renegociar plazos y valores.

La intención es llevar el pedido al mismo Tribunal Empresarial de Río de Janeiro que analiza el litigio entre Águila Football y Ares. La estrategia pasa por concentrar todas las discusiones financieras en un solo foro, facilitando la coordinación entre los acreedores y monitoreando las decisiones.

Botafogo ya vive una recuperación extrajudicial, que tiene diferencias con la nueva que se presentará. En primer lugar porque se refiere al club asociativo.

La recuperación extrajudicial en curso se originó en diciembre de 2023 e involucró a la asociación y a Companhia Botafogo. En su momento, el club presentó un plan de reestructuración de deudas superiores a R$ 400 millones, que fue aprobado por el Tribunal. Por tanto, el proceso garantizó la suspensión de las ejecuciones y abrió un período de negociación directa con los acreedores.

Ahora, el escenario es diferente. Esto se debe a que la nueva iniciativa se dirige exclusivamente al SAF y sus obligaciones, que han crecido rápidamente en los últimos años. Al optar por la vía judicial, Botafogo busca una protección más amplia, con reglas claras para los pagos y la posibilidad de detener los cargos individuales durante el procesamiento.

Contexto político y crisis de mando.

El movimiento se produce en medio de la inestabilidad que involucra a John Textor y el control de Eagle Football. El empresario intenta estructurar préstamos y aportaciones para mantener su influencia sobre el club, mientras se enfrenta a cuestionamientos de los acreedores y disputas sobre la gobernanza. La recuperación judicial aparece como un instrumento para blindar las operaciones de las SAF, al menos en el corto plazo.

Internamente, la evaluación es que la medida puede reducir los riesgos inmediatos y proporcionar previsibilidad al flujo de caja. Además, el proceso tiende a limitar iniciativas aisladas, ya que cualquier pago fuera del plan requiere autorización judicial.

Impactos deportivos y la prohibición de transferencias

Entre los problemas más urgentes está la prohibición de transferencias impuesta por la FIFA, que impide que los jugadores se registren durante tres ventanas. La sanción surge por cuestiones económicas y presiona la planificación del elenco. Entrar en recuperación judicial puede servir como argumento legal para suspender o renegociar cargos, similar a lo que ocurrió con Vasco en una situación reciente.

Según las reglas del régimen, la empresa recuperada no puede realizar pagos fuera del alcance definido en el proceso. Por otro lado, cobra impulso para presentar garantías, ampliar los plazos y discutir las deudas de forma centralizada, lo que podría allanar el camino para revertir las sanciones administrativas.