CBF profesionaliza el arbitraje y crea élite con salario y evaluación

Camiseta de Brasil. Foto Alamy

La Confederación Brasileña de Fútbol presentó uno de los proyectos más ambiciosos de su historia para el arbitraje. Por primera vez, árbitros y asistentes tendrán contratos prioritarios, salarios fijos y una rutina similar a la de los deportistas profesionales. La propuesta, inicialmente dirigida a la Serie A, busca elevar los estándares técnicos, aumentar la dedicación y, al mismo tiempo, crear mecanismos más claros de facturación y renovación.

Además, el plan prevé una inversión cercana a los 200 millones de reales en dos años y establece un sistema de evaluación continua. A partir de ahí, los errores tendrán un impacto directo en la permanencia de los profesionales en el grupo de élite. Por tanto, el CBF intenta alinear la valoración financiera con los requisitos de desempeño.

Este es otro de los proyectos de reformulación del fútbol brasileño. La CBF también implementará el Fair Play Financiero.

Creación de la élite del silbato.

En total, 72 profesionales fueron seleccionados para incorporarse al nuevo modelo. Hay 20 árbitros de campo, 40 asistentes y 12 videoárbitros. Para ello, consideraron el desempeño reciente. De esta manera, la entidad formó lo que comenzó a llamar la “élite del silbido”.

Estos nombres firmarán contratos en el modelo de persona jurídica, con prioridad para actuar en competencias nacionales. Aunque no existe una exclusividad formal, la rutina será intensa y diaria. Por tanto, la dedicación al trabajo pasará a ser prácticamente integral.

El principal cambio está en la forma de remuneración. Hasta entonces, la mayor parte de los ingresos procedían de las cantidades pagadas por partido. Ahora, habrá un salario fijo mensual, más variables por partido y bonos por desempeño. Con esto, la CBF pretende proporcionar estabilidad financiera y reducir la dependencia de listas frecuentes.

Clasificación interna y riesgo de salida

Por otro lado, el cargo será mayor. Se creará un ranking de rendimiento a lo largo de la temporada. Con ello se considerarán criterios como el control del juego, aplicación de las reglas, preparación física y comunicación. Al final del año, al menos dos profesionales no verán renovado su contrato.

Este sistema crea, en la práctica, un mecanismo de degradación. También abre espacio para que otros árbitros asciendan al grupo principal. La CBF entiende que esta rotación estimulará la evolución técnica y la competencia interna constante.

Rutina profesional y tecnología.

Con el nuevo modelo, los árbitros tendrán un horario similar al de los jugadores. Habrá entrenamiento físico, sesiones técnicas, análisis de videos y reuniones periódicas para homologar decisiones. Paralelamente, la entidad invertirá en tecnología y seguimiento.

Está previsto crear un nuevo centro VAR, más seguro y cómodo. Además, los profesionales utilizarán un “kit de arbitraje” con un reloj inteligente para monitorear los datos físicos. De esta forma, el control del desempeño será continuo.

Inversión y gobernanza

El costo total del proyecto durante los próximos dos años será de R$ 195 millones. En comparación con el bienio anterior, el aumento supera los 50 millones de reales.

Al mismo tiempo, la FEBIC prevé avanzar en gobernanza, transparencia y comunicación. Estos temas serán discutidos en reuniones programadas para febrero. La intención es firmar los contratos a finales de mes y comenzar la ejecución total en marzo.

Nuevos protocolos y castigos

Entre las medidas anunciadas se encuentran evaluaciones trimestrales obligatorias. Si un árbitro falla, será removido por tres meses, recibiendo sólo la cantidad fija. Si es recurrente, el destino puede ser la rescisión.

El llamado “refrigerador” también adquirió una nueva forma. En los casos de errores considerados graves, la ausencia mínima será de 28 días, con devolución en división inferior.

Camino a la modernización

La profesionalización va acompañada de la ampliación de los recursos tecnológicos. Hasta el final de la temporada, todos los partidos de la Serie A deben contar con VAR, fuera de juego semiautomático, tecnología de línea de gol y cámaras corporales.

Aunque algunas de estas herramientas no estarán disponibles en las primeras rondas, ya se están instalando en decenas de estadios. Con esto, la CBF busca acercar el estándar brasileño al practicado en las principales ligas europeas.

El proyecto marca un cambio de paradigma. Al mismo tiempo que valora económicamente a los árbitros, impone criterios claros de rendimiento, permanencia y evolución. De esta forma, el arbitraje empieza a ocupar, definitivamente, un espacio de profesionalidad equiparable al de los propios protagonistas del juego.