COLUMNA: La recuperación del Girona no es casualidad

La temporada pasada, el Girona estuvo en peligro de descender mientras el equipo luchaba por hacer frente a numerosas derrotas, encabezadas por Savinho y Artem Dovbyk. El técnico Michel Sánchez parecía desesperado mientras buscaba una nueva receta, con su equipo atrapado en el último lugar de la tabla al comienzo de la temporada. Entonces, ¿dónde encontró el entrenador sus ingredientes esta vez?

Michel insistió durante meses en que su equipo no podía seguir confiando en la brillantez individual y, en cambio, ideó una fórmula colectiva. Azzedine Ounahi se convirtió en el imán del Girona, añadiendo intención a los contraataques, transformándolos de un ejercicio cardiovascular. El marroquí combina verticalidad con determinación, mientras que su calidad técnica le convierte en un jugador difícil de defender en el uno contra uno. Michel, uno de los pocos jugadores tranquilos del Girona, que acelera o ralentiza el ritmo del equipo según las necesidades, ha echado de menos una presencia como Ounahi desde que Aleix García se marchó al Bayern Leverkusen, y por el modesto precio de 6 millones de euros.

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En caso de duda, ficha siempre a un ucraniano. Vladyslav Vanat es otro fichaje que tuvo un impacto inmediato. Ya ha marcado ocho goles en La Liga y luce mejor combinado con Viktor Tsygankov y Ounahi. Vanat, a diferencia de otros delanteros, tiene pocos intentos; prefiere calcular sus tiros, sus goles llegan cuando más se necesitan. Marcó ante Osasuna y Mallorca en los minutos finales y marcó la diferencia entre el empate y la victoria. Su confianza ha ido creciendo poco a poco, lo que le llevó a dar una asistencia ante el Barcelona en el derbi catalán.