Flamengo y Palmeiras llegaron a la última final de la Libertadores (Crédito: Marcello Zambrana/AGIF/vía AP)
La directora jurídica y subsecretaria general de la Conmebol, Montserrat Jiménez, afirmó que ve con preocupación la situación actual. dominio de los clubes brasileños en competiciones continentales. Además, proyectó que la distancia económica entre Brasil y otros países sudamericanos tenderá a crecer en los próximos años.
Durante su participación en un panel de la FIFA, realizado en Budapest en el marco del congreso Revisión Anual del Derecho del Fútbol (FLAR), la directora fue directa al comentar el escenario reciente de la Copa Libertadores de América.
– No me gusta – declaró al analizar la secuencia de finales con fuerte presencia brasileña.
En las últimas temporadas, incluso ha habido decisiones entre equipos brasileños, como en el enfrentamiento entre Flamengo y Palmeiras, el año pasado.
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Hegemonía brasileña y proyección de mayor desapego
Según Montserrat, el escenario actual no es puntual, sino estructural. Desde 2019, solo clubes de Brasil han ganado la Libertadores. Además, en 11 de las últimas 15 ediciones el campeón abandonó el país. Para ella, esta situación podría intensificarse.
– Hoy ya existe una diferencia económica entre Brasil y los otros nueve países sudamericanos. Y esto significa que el desapego será mucho mayor – afirmó.
El dirigente también comentó sobre la transformación estructural provocada por la SAF. Según su análisis, la tendencia es que prácticamente todos los clubes nacionales de élite adopten pronto este modelo de negocio.
– Esto significa que los clubes brasileños entrarán en redes multiclub a 500 km/h – declaró.
Los SAF llegaron para quedarse, pero requieren supervisión
Si bien reconoce que el modelo de negocio es una realidad, Montserrat consideró que el sistema plantea desafíos regulatorios:
– No hay manera de tapar el sol con un colador. Los SAF llegaron para quedarse.
Sin embargo, expresó preocupación por el origen de las inversiones. Según el director, el fútbol genera ingresos cada vez mayores, a menudo superiores a los ingresos tradicionales de la televisión y los patrocinios. En este contexto, advirtió de la necesidad de una supervisión estricta, también en lo que respecta a los recursos externos al entorno deportivo. Además del aspecto financiero, destacó el impacto social:
– Si Brasil se aleja mucho más de lo que es hoy, seguiremos teniendo finales exclusivamente brasileñas. ¿O vamos a dejar atrás al resto de clubes?
¿Entrenar deportistas en riesgo?
Otro punto sensible tiene que ver con las categorías juveniles. Para Montserrat formar jugadores no es muy rentable.
– Un chico que llega a las filas profesionales puede representar menos del 1%. Tenemos que invertir en millones de niños y venderemos uno, dos, tres. No es rentable – explicó.








