El Arsenal mantiene el impulso en una noche de Milán para recordar
La campaña del Arsenal en la Liga de Campeones continuó ganando silenciosa autoridad en Milán, donde una pulida victoria por 3-1 sobre el Inter aseguró un final entre los dos primeros en la fase de liga y preservó un récord europeo perfecto. Fue una noche marcada por el control más que por el caos, por la seguridad más que por el espectáculo, en la que el Arsenal demostró una vez más su creciente comodidad en los escenarios más importantes.
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Este resultado amplió su racha ganadora más larga en la competición y subrayó la sensación de que el Arsenal ya no es un visitante que espera sobrevivir a noches como ésta. Llegan con ganas de imponerse y desde los primeros minutos ante el Inter esa intención quedó clara.
La autoridad temprana marca la pauta
El Inter quedó inmovilizado profundamente casi de inmediato, y el Arsenal hizo circular el balón con paciencia y determinación. El avance llegó temprano, Gabriel Jesús reaccionó más rápido dentro del área para rematar desde corta distancia después de una presión sostenida. Fue el tipo de gol que reflejaba la claridad de pensamiento del Arsenal, rápido, directo y conseguido mediante el dominio territorial.
El Inter respondió con espíritu y el empate llegó durante un raro período de presión sostenida. Petar Sucic disparó con fuerza más allá de David Raya desde el borde del área después de que el intento inicial de Nicolo Barella fuera bloqueado. Amenazó brevemente con cambiar la noche, pero la respuesta del Arsenal fue tranquila y familiar.
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La ventaja en la jugada a balón parado vuelve a ser decisiva
El Arsenal recuperó la ventaja en el minuto 31 en uno de los momentos definitorios de su temporada. Un córner profundo de Bukayo Saka encontró a Leandro Trossard, quien cabeceó el balón en peligro, permitiendo a Jesús cabecear sin ser marcado. Fue el gol número 19 del Arsenal desde córners esta temporada, más que cualquier equipo en las cinco principales ligas de Europa, y otro recordatorio de que la preparación y la precisión viajan bien.
Esa ventaja nunca pareció realmente amenazada. El Arsenal manejó el partido con madurez, controlando el espacio y el ritmo y limitando al Inter a medias oportunidades. La sensación de inevitabilidad se completó más tarde cuando el suplente Viktor Gyokeres disparó un buen disparo desde el borde del área a seis minutos del final.
La profundidad de la plantilla impulsa la confianza europea
Más allá del marcador, esta actuación habló de la creciente profundidad y resistencia del Arsenal. Fue su cuarto partido fuera de casa en todas las competiciones, invicto en una racha exigente que también incluyó viajes a Chelsea, Nottingham Forest y Portsmouth. La rotación ha sido extensa y efectiva, con Mikel Arteta capaz de reorganizarse sin perder ritmo ni estructura.
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Jesús, en apenas su tercera apertura tras regresar de una ausencia de 11 meses por una lesión del ligamento cruzado anterior, lució ágil y decidido. Sus dos goles pusieron fin a una larga sequía en la Liga de Campeones, mientras que el tanto de Gyokeres ofreció más aliento. Con Kai Havertz recuperando su forma física después de un problema de rodilla, las crecientes opciones de ataque del Arsenal aún pueden resultar decisivas a medida que la temporada se aprieta.








