El escándalo podría sacudir el campeonato holandés y obligar a repetir 133 partidos | aficionados

Campeonato de Holanda. Foto: VK Sportphoto/René Nijhuis) Crédito: Parallax Pictures/Alamy Live News

La recta final de la Eredivisie tomó forma de crisis fuera de las cuatro líneas. Aunque el PSV Eindhoven ya se ha asegurado el título para la temporada 2025/26, un litigio legal amenaza con cambiar el rumbo de la competición. Esto se debe a que varios jugadores pueden haber jugado sin el correspondiente visado de trabajo, lo que genera dudas sobre la regularidad de los últimos partidos.

El problema surgió de una laguna jurídica en la legislación holandesa. Los deportistas nacidos en el país que optan por defender a otros equipos acaban perdiendo automáticamente su pasaporte local. De esta forma, se consideran extranjeros fuera de la Unión Europea y, por tanto, necesitan una autorización específica para trabajar profesionalmente en el país.

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Acciones legales exponen irregularidades en alineaciones

La situación tuvo repercusiones después de que NAC Breda emprendió acciones legales. El club cuestiona la derrota sufrida por el Go Ahead Eagles por 6-0, alegando que el rival utilizó a un jugador de forma irregular. El caso involucra a Dean James, un deportista nacido en Holanda, pero naturalizado como indonesio.

Durante la audiencia preliminar, la defensa de NAC Breda adoptó un tono directo. Según el abogado del club, no se trata de interpretación, sino de cumplimiento de la norma. Para él, seleccionar un jugador sin los requisitos legales compromete la validez del resultado, independientemente del contexto deportivo del partido.

Otros clubes y jugadores se suman a la investigación

A medida que avanzaban las investigaciones, el caso dejó de ser un caso aislado. La emisora ​​NOS reveló que al menos 13 deportistas podrían estar en la misma situación. Estos jugadores representan a equipos como Indonesia, Surinam, Cabo Verde, Togo y Trinidad y Tobago, lo que refuerza el alcance del problema.

Ante esto, clubes como NEC Nijmegen y FC Groningen ya han adoptado medidas preventivas. Ambos sacaron de los entrenamientos y partidos a jugadores potencialmente irregulares, intentando evitar futuros castigos. Aun así, el impacto ya se ha extendido a lo largo del campeonato.

La magnitud del caso preocupa a líderes y expertos. Según el abogado Michiel van Dijk, la irregularidad podría afectar directamente a 133 partidos de liga. Esto representa más de la mitad de los partidos jugados en la temporada, lo que aumenta el riesgo de que los resultados sean revisados ​​o incluso cancelados.

Además, clubes como Ajax, Feyenoord y Heracles Almelo se sumaron a la acción iniciada por NAC Breda. Este movimiento colectivo indica que el impasse legal podría continuar y cobrar aún más fuerza en los próximos días.

Federación teme consecuencias y habla de “caos”

Mientras tanto, la KNVB sigue con preocupación la evolución del caso. La presidenta de la entidad, Marianne van Leeuwen, reconoció que una posible reprogramación de los partidos crearía un escenario difícil de gestionar. Según ella, el fútbol perdería protagonismo frente a decisiones judiciales, lo que afectaría directamente a la credibilidad de la competición.

Además, el directivo destacó que el problema afecta a casi todos los clubes de la liga. De esta forma, cualquier decisión suele generar efectos en cadena, tanto en el calendario como en la clasificación final. Aún no hay una definición de posibles castigos, pero el ambiente ya indica una tensión creciente.

Conflicto entre regulación y legislación

En el centro de la discusión está el choque entre las normas deportivas y la legislación laboral. Los expertos señalan que, al cambiar de nacionalidad deportiva, el deportista necesita regularizar su situación profesional. Sin ello, su participación en competiciones puede considerarse ilegal, incluso si el club no ha actuado de mala fe.

Ante este escenario, la Eredivisie afronta un momento delicado. Mientras los tribunales analizan los casos, clubes y jugadores esperan definiciones que podrían cambiar no sólo los resultados, sino también el rumbo institucional de la liga.