El Real Madrid ya mira más allá del presente y la planificación de la temporada 2026-27 parece ir tomando forma.
Según informes recientes de Defensa Central, ha salido a la luz que el club ha identificado a Achraf Hakimi como un objetivo clave para el futuro, siendo el internacional marroquí el sucesor ideal de Dani Carvajal.
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El veterano español, que ha sido un pilar en el lateral derecho durante años, se acerca ahora a la fase final de su carrera en el Santiago Bernabéu, lo que obliga al club a pensar en el futuro.
Hakimi no es un extraño
Como tal, Hakimi no es un extraño en Madrid.
Producto de La Fábrica, dejó el club al principio de su carrera en busca de tiempo de juego regular, estableciéndose finalmente como uno de los laterales más dinámicos.
Ahora en el Paris Saint-Germain, con contrato hasta 2029, Hakimi se ha convertido en un completo defensor moderno.
Curiosamente, el jugador ya ha reflexionado sobre sus ambiciones de futuro.
En noviembre, el representante del lateral derecho afirmó que “En el fútbol nada es imposible. El Real Madrid es su casa”.
El Real Madrid está interesado en Hakimi. (Foto de Ryan Pierse/Getty Images)
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Y ese regreso, al menos en teoría, tiene sentido, ya que también se suma el factor de su fuerte relación con Kylian Mbappé.
No es una operación sencilla
Sin embargo, un fichaje por Hakimi requeriría reanudar las negociaciones entre Real Madrid y PSG, dos clubes cuya relación se ha complicado en los últimos años.
Más importante aún, el aspecto financiero podría resultar decisivo. Internamente, el Madrid es consciente de que Hakimi no estaría disponible por menos de 80 millones de euros, lo que supone una inversión importante, incluso para un club de su talla.
Además, una posible llegada de Hakimi inevitablemente afectaría la dinámica actual del equipo, particularmente en el lateral derecho.
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Trent Alexander-Arnold, que se ha adaptado bien a la vida en el Real Madrid, de repente podría verse su papel bajo escrutinio.
Sin embargo, esa es la realidad de la formación de plantillas en un club como el Madrid.
Ninguna posición está nunca completamente asegurada y la planificación a largo plazo a menudo crea competencia donde antes no existía.








