Neymar recién debería volver a jugar a principios de febrero (Foto: Mauricio De Souza/AGIF)
La reaparición de Neymar sobre el césped del CT Rei Pelé reavivó el entusiasmo de los aficionados del Santos. El fin de semana pasado, el número 10 participó en actividades con balón por primera vez desde la cirugía del menisco de la rodilla izquierda, realizada a finales de 2025. El movimiento, aún controlado, volvió a poner el nombre del delantero en el foco de atención en vísperas del clásico contra el São Paulo.
El partido está previsto para el miércoles (4), en Vila Belmiro, por la segunda jornada del Campeonato Brasileño. Aunque el club se muestra cauteloso, los últimos acontecimientos han abierto espacio a la posibilidad de que Neymar vuelva a ser vinculado.
La última actuación del jugador tuvo lugar en diciembre, cuando Santos venció al Cruzeiro en la última jornada del Brasileirão. Esa noche, Neymar fue decisivo, participó directamente en las jugadas ofensivas y ayudó al equipo a garantizar su permanencia en la élite y un lugar continental.
Evolución física y vuelta a los entrenamientos
Desde el inicio de la temporada, el proceso de recuperación ha seguido un calendario estricto. El trabajo implicó fisioterapia intensiva, fortalecimiento muscular y actividades individuales, siempre con un seguimiento constante por parte del departamento médico.
La liberación para entrenamiento con balón representa un avance importante. Aún así, el club evita cualquier tipo de precipitación. El retorno a los juegos depende de la respuesta de la rodilla a cargas más intensas y de la valoración diaria del deportista.
Internamente, la lectura es que Neymar está cerca de regresar, pero aún no está en condiciones de soportar un partido completo. Por tanto, la tendencia es de un retorno progresivo, sin comprometer el resto de la temporada.
La postura del comité técnico
El técnico Juan Pablo Vojvoda ha adoptado un discurso público de equilibrio. Reconoce la importancia del número 10, pero refuerza la necesidad de preservar al jugador en esta primera etapa del año.
La idea es utilizar a Neymar en el banquillo y lanzarlo en la segunda parte, según avance el partido. El plan busca reducir riesgos y, al mismo tiempo, aprovechar la capacidad técnica del atacante en los momentos decisivos.
En el comité también pesa el historial reciente del jugador, que jugó lesionado al final de la temporada pasada. Este factor reforzó la decisión de no acelerar etapas del proceso de regreso.
Impacto técnico y simbólico en el elenco
Incluso sin jugar, Neymar ya tiene influencia en el entorno del club. La presencia del ’10 en los entrenamientos tiene un impacto directo en la plantilla, especialmente entre los jugadores más jóvenes.
En el campo, su regreso podría cambiar el diseño ofensivo del equipo. Santos ha enfrentado dificultades en la creación y finalización, y el regreso del nombre principal del plantel aparece como una alternativa para elevar el nivel técnico.
Al mismo tiempo, el Club entiende que la responsabilidad no puede recaer únicamente en un solo jugador. El discurso interno busca evitar que el regreso de Neymar sea tratado como una solución inmediata a todos los problemas.
Miro al Brasileirão y a la Selección
La vuelta a los partidos también tiene peso fuera del contexto del Santos. Neymar aspira a recuperar ritmo competitivo a lo largo del primer semestre del año, período considerado decisivo para las observaciones encaminadas a los compromisos internacionales.
La recuperación gradual es parte de esta estrategia. Cada minuto en el campo será tratado como una etapa de construcción, sin la presión de un desempeño inmediato.
Si Santos avanza en las competencias del primer semestre, el número 10 deberá tener una secuencia más larga antes del receso en el calendario nacional. Por ahora, la atención se centra en el siguiente paso: volver a jugar, volver a sentir el juego y responder físicamente en el campo.








