Vasco despide a Renato Gaúcho después de que los miembros del elenco se sintieran perdidos | aficionados

Renato Portaluppi se rebeló contra la Conmebol (Foto: AP Foto/Bruna Prado/Alamy)

Vasco anunció la noche del jueves (18) la salida de Renato Gaúcho del mando técnico del equipo. La decisión fue tomada de mutuo acuerdo entre las partes y pone fin a la tercera etapa del técnico en São Januário después de poco más de cuatro meses de trabajo.

En un comunicado oficial, el club le agradeció sus servicios y le deseó éxito en su carrera.

“Vasco da Gama informa que Renato Gaúcho ya no es el entrenador del equipo profesional. La decisión fue tomada de mutuo acuerdo entre las partes. Vasco agradece al entrenador y a su comité por los servicios prestados durante su tercera etapa en el club y les desea éxito en la continuidad de sus carreras”, informó el club.

Mirá también: Jorge Jesús se acerca a Portugal y podría liderar a la selección tras el Mundial

comienzo emocionante

Contratado a principios de marzo para sustituir a Fernando Diniz, Renato dirigió al Vasco en 22 partidos. Durante este período, el equipo obtuvo nueve victorias, seis empates y sufrió siete derrotas. Bajo su mando, el equipo marcó 33 goles y encajó 31.

Aunque el comienzo fue prometedor, con victoria sobre Palmeiras en São Januário y una secuencia positiva de resultados, el rendimiento fue decayendo poco a poco. Al mismo tiempo, los problemas internos comenzaron a cobrar fuerza entre bastidores en el club.

En los últimos meses, algunos de los jugadores comenzaron a mostrar malestar por la forma en que Renato Gaúcho expuso temas internos en conferencias de prensa. El episodio que generó mayor repercusión fueron los comentarios del técnico sobre la adaptación de los deportistas colombianos al fútbol brasileño.

El comunicado no gustó a los jugadores extranjeros de la plantilla, especialmente a Marino Hinestroza, Andrés Gómez, Cuesta y Rojas. Además, la repercusión negativa traspasó los límites del club y llegó a la prensa internacional.

Posteriormente, otras entrevistas también aumentaron el hastío. Renato empezó a citar frecuentemente la falta de opciones en el banquillo, la necesidad de refuerzos y las dificultades heredadas del mal comienzo del Vasco en el Campeonato Brasileño.

Internamente, muchos deportistas entendieron que esas declaraciones trasladaban parte de la responsabilidad de los resultados a la plantilla. Algo que empeoró el ambiente en el club.

Además de las entrevistas, la junta directiva identificó una creciente tensión en la relación entre el entrenador y parte del grupo. Personas vinculadas al día a día del CT Moacyr Barbosa comenzaron a valorar que Renato había perdido el apoyo de una parte importante de los jugadores.

Aunque todavía mantenía una buena relación con deportistas como Thiago Mendes y Hugo Moura, la percepción interna era que la conexión entre entrenador y plantilla ya no era la misma que en los primeros meses de trabajo.

Otro factor que contribuyó a este escenario fue la constante comparación con Fernando Diniz. Si bien el ex entrenador fue elogiado por proteger públicamente al equipo y asumir la responsabilidad en tiempos de crisis, Renato pasó a ser visto como alguien que frecuentemente exponía problemas internos.

Esta diferencia de postura aumentó las molestias en los momentos de presión y contribuyó a aumentar el desgaste entre bastidores.

Los métodos de formación también plantearon dudas.

La forma de realizar los entrenamientos también se convirtió en un tema de debate dentro del club. Jugadores y directivos notaron un cambio significativo en su rutina de trabajo luego de la salida de Fernando Diniz.

Mientras el ex entrenador realizaba actividades detalladas, con un intenso enfoque en el posicionamiento, los movimientos y aspectos técnicos específicos, Renato optó por una metodología considerada más sencilla.

El técnico priorizó las conversaciones individuales y el trabajo colectivo con balón, reduciendo el nivel de detalle táctico en los entrenamientos. Si bien la modelo inicialmente se mostró complacida por aliviar el ambiente tras el agotamiento del tramo final del paso de Diniz, los resultados negativos terminaron aumentando las críticas.

La derrota ante Bragantino marcó un punto de quiebre

Uno de los momentos más delicados de la época de Renato llegó después de la derrota por 3-0 ante el Bragantino, en São Januário.

Durante el partido, el técnico respondió a los abucheos de la afición con gestos hacia la grada. Tras el pitido final, volvió a interactuar con los aficionados que lo criticaron mientras caminaba hacia el vestuario.

Detrás de escena, la atmósfera se volvió aún más tensa. Según informes internos, Renato incluso puso a disposición el puesto. Ante la situación, la directiva optó por no llevarlo a la rueda de prensa, eligiendo únicamente al director Admar Lopes y al capitán Thiago Mendes para atender a la prensa.

A partir de ese momento, la permanencia del técnico empezó a vislumbrarse cada vez más improbable.

Vasco inicia la búsqueda de nuevo entrenador

Incluso antes de que se oficializara la salida, la directiva ya estaba discutiendo alternativas para el mando técnico. El entendimiento interno era que el trabajo sería difícil de soportar la interrupción del calendario provocada por el Mundial.

Ahora, Vasco tendrá alrededor de cuatro semanas para definir un reemplazante. La representación del elenco está prevista para el próximo lunes en el CT Moacyr Barbosa.

El próximo partido oficial será el 22 de julio, ante Independiente Medellín, en el repechaje de la Copa Sudamericana. Unos días después, el equipo volverá al campo del Campeonato Brasileño para enfrentarse al Mirassol.

Actualmente, Vasco ocupa el puesto 17 de la Serie A y se encuentra dentro de la zona de descenso, escenario que aumenta la presión en la directiva para encontrar rápidamente un nuevo comandante.