El portero del Real Zaragoza, Esteban Andrada, golpeó a un oponente en la cara DESPUÉS de que le mostraran una tarjeta roja y ahora enfrenta severas consecuencias disciplinarias. Los ánimos estallaron durante el choque de su equipo contra el Huesca el domingo cuando el portero vio la roja, pero claramente aún furioso, buscó al capitán rival Jorge Pulido y lo golpeó con su mano derecha, provocando una pelea masiva.
Los dos clubes se enfrentaron en un derbi de la segunda división española, y Andrada recibió una segunda tarjeta amarilla por empujar a un jugador del Huesca durante el tiempo de descuento. Momentos después golpeó a Pulido, lo que provocó la expulsión del portero del Huesca Dani Jiménez y del Zaragoza Dani Tasende. El portero del Zaragoza se apresuró a aceptar la responsabilidad por su comportamiento y reconoció que enfrentará cualquier castigo que se le presente, y se espera que las autoridades de la liga y su club tomen medidas contra él.
Andrada, de 35 años, está cedido en el Zaragoza procedente del Monterrey mexicano. Dijo: “La verdad es que lamento mucho, mucho lo que pasó.
“No es una buena imagen para el club, para los aficionados y, menos aún, para un profesional como yo. Así que lo siento mucho.
“A lo largo de mi carrera solo he tenido una tarjeta roja y fue por una mano fuera del área. También quiero pedirle disculpas a Jorge Pulido porque somos compañeros y la verdad fue mi culpa, me desconcentré en ese momento y bueno, estoy aquí para las consecuencias que me pueda dar la liga”.
La victoria del Huesca por 1-0 le permitió superar al Zaragoza, que quedó penúltimo y se enfrenta al descenso al tercer nivel a falta de cinco jornadas para el final. El Zaragoza ha “condenado enérgicamente lo ocurrido” y ha dejado clara su intención de emprender acciones disciplinarias contra Andrada.
En su comunicado decía: “Fuimos testigos de escenas impropias de este deporte y que nunca debieron ocurrir. Estos hechos no representan los valores del Real Zaragoza ni de su afición, que a lo largo de su historia se ha caracterizado por la deportividad, la valentía y el respeto al rival.
“Somos modelos y ejemplos para muchos aficionados, especialmente los niños, que nos animan en cada partido y aspiran a convertirnos algún día en uno de sus ídolos. Por eso estas lamentables imágenes nunca debieron haberse visto”.








