Los partidos de la Copa del Mundo podrían enfrentar largos retrasos si son interrumpidos por condiciones climáticas severas, ya que la FIFA no tiene un límite en sus regulaciones para suspender un partido.
Según el protocolo de tormentas de EE. UU., un partido que tenga lugar en un estadio debe suspenderse inmediatamente si se detectan rayos o descargas eléctricas dentro de un radio de ocho millas del lugar.
Los jugadores son sacados del terreno de juego y deben refugiarse en su vestuario, mientras los aficionados son evacuados a zonas seguras dentro del recinto.
Una vez que se detecta un rayo en un radio de 13 kilómetros, comienza una cuenta regresiva de 30 minutos.
Y si este tiempo pasa sin más golpes, entonces el partido podrá reanudarse. Sin embargo, si hay otro rayo durante ese período de 30 minutos, entonces el reloj se reinicia a cero y continuará reiniciándose hasta que pasen 30 minutos sin que se detecte un rayo.
Aunque la FIFA no es responsable del protocolo de tormentas eléctricas de EE. UU., ni puede anularlo, esto podría provocar que los partidos de la Copa del Mundo se retrasen durante horas.
La FIFA no tiene una normativa específica que estipule cuánto tiempo tiene que durar un retraso antes de que finalmente se suspenda un partido, aunque lo valorarán caso por caso. Posponer un juego también crearía problemas de programación.
El mes pasado, el organismo rector del fútbol mundial publicó una declaración detallada sobre el impacto que las condiciones climáticas adversas pueden tener en el torneo.
“El equipo de preparación para emergencias de la FIFA se reúne periódicamente con autoridades nacionales meteorológicas y de gestión de emergencias en Estados Unidos, Canadá y México, así como con socios en las 16 ciudades anfitrionas”, se lee en el comunicado.
“Un ejercicio integral de preparación para todo el torneo centrado en escenarios climáticos severos ha fortalecido aún más la coordinación y la preparación operativa entre agencias.
“Los estadios deben mantener sólidos procedimientos de evacuación y gestión de riesgos, incluidos protocolos contra rayos y condiciones climáticas severas alineados con la legislación local y las mejores prácticas internacionales”.
La declaración continúa agregando que la FIFA monitoreará “las condiciones en tiempo real” mediante la “integración de la vigilancia de la temperatura del globo húmedo y el índice de calor”, y señala que estaría “lista para aplicar protocolos de contingencia establecidos en caso de que ocurran eventos climáticos extremos”.
Durante el Mundial de Clubes del verano pasado, que se celebró en Estados Unidos, varios partidos se retrasaron debido a condiciones extremas. El partido del Chelsea contra el Benfica en Charlotte duró nada menos que cuatro horas y 38 minutos después de que fuera interrumpido por lo que la FIFA describió como “un clima severo en la zona”.
El retraso duró unas dos horas y Enzo Maresca, entonces entrenador del Chelsea, calificó la situación de “broma”.








