El Real Madrid regresa a la acción de la Liga de Campeones el martes buscando ganar impulso con el nuevo entrenador Álvaro Arbeloa cuando reciba al Mónaco en el Bernabéu.
El encuentro tiene una importancia añadida ya que el Madrid busca estabilizar su posición en la fase liguera y evitar verse arrastrado a los puestos de playoff.
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Arbeloa consiguió su primera victoria el fin de semana con una controlada victoria por 2-0 en La Liga sobre el Levante, aliviando la tensión que había rodeado al club tras los recientes reveses.
Ese resultado se produjo tras un período turbulento que incluyó una sorprendente eliminación de la Copa del Rey y un creciente malestar entre los aficionados.
La victoria ofreció señales de calma y control, cualidades que el Madrid espera llevar a su primera noche europea con Arbeloa.
El Madrid se encuentra actualmente entre los ocho primeros de la clasificación de la Liga de Campeones, una posición que le aseguraría la clasificación automática para los octavos de final.
Su margen de error sigue siendo escaso, con varios equipos muy cerca y sólo dos partidos restantes en la fase de liga.
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El estado de forma en casa es alentador, ya que el Madrid ganó sus últimos tres partidos en el Bernabéu en todas las competiciones.
Una buena actuación el martes contribuiría en gran medida a restaurar la confianza y la claridad después de una campaña europea desigual.
El Mónaco llega a Madrid todavía muy a la caza, aunque su forma ha sido difícil de leer.
Se encuentran fuera de los lugares de clasificación automática, pero permanecen al alcance de la mano de las posiciones de playoffs.
Su campaña en la Liga de Campeones ha sido más estable de lo que sugiere su forma nacional.
El Mónaco sólo ha perdido una vez en Europa hasta el momento y está invicto en sus últimos cinco partidos de la Liga de Campeones.
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Esa racha los ha mantenido vivos a pesar de los problemas en la Ligue 1, donde la inconsistencia se ha convertido en un tema definitorio.
Una derrota en casa por 3-1 ante Lorient el viernes subrayó esos problemas y planteó nuevas dudas sobre su confiabilidad.
El equipo de Sebastian Pocognoli ha ganado y perdido a partes iguales en las últimas semanas, lo que hace que sea difícil de predecir.
Las noches europeas, sin embargo, a menudo han atraído una actuación del Mónaco más centrada y disciplinada.
También sacarán confianza de su histórico éxito contra el Madrid, tras haberles eliminado de la competición en 2004.
El Madrid, por su parte, sabe que a estas alturas de la competición no se puede dar nada por sentado.
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Otra victoria reforzaría su posición entre los ocho primeros y validaría aún más el impacto inicial de Arbeloa.
Los puntos perdidos reabrirían dudas y aumentarían la presión de cara a la última ronda de partidos.
Para Mónaco, la tarea está clara.
Un resultado positivo mantendría vivas sus esperanzas exteriores y reafirmaría su capacidad para competir a este nivel.
El entorno, lo que está en juego y la imprevisibilidad de la Liga de Campeones garantizan que ésta será una prueba que ninguna de las partes podrá permitirse el lujo de afrontar con indiferencia.








