La derrota ante el Inter marcó un punto de inflexión radical para la Roma y su propiedad Friedkin.
Marcó el final de una era de compromiso y el comienzo de una revolución, con Gian Piero Gasperini colocado en el centro del nuevo proyecto Giallorossi.
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Después de años de agitaciones y despidos, la propiedad decidió cambiar de perspectiva, trasladando la carga de la responsabilidad a un equipo considerado inadecuado.
Esta Roma, tal como está construida, no es competitiva. Para escapar del pantano del quinto y sexto lugar, se necesita un avance decisivo, profundo y estructural.
Sin embargo, para implementar este ambicioso plan, los romaníes tendrán que superar un obstáculo fundamental: el juego limpio financiero.
Una importante plusvalía debe completarse antes del 30 de junio, un “sacrificio doloroso” que permitirá al club finalizar el acuerdo con la UEFA y desbloquear la ventana de transferencias de verano.
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Este paso será crucial para lograr la libertad financiera necesaria para realizar los fichajes que ha solicitado Gasperini.
Como Corriere dello Sport Según informa, una vez finalizada esta fase, la dirección de Giallorossi se centrará en tres jugadores concretos que Gasperini ha solicitado para reforzar la plantilla.
El técnico ha identificado la necesidad de un atacante izquierdo de gran calidad, un lateral izquierdo natural que permita a Wesley regresar al flanco derecho y un centrocampista ofensivo de calidad capaz de unir las líneas y aportar mayor fluidez al juego de ataque.








