El domingo estuve en el primer derbi de Merseyside en el estadio Hill Dickinson.
Los aficionados del Everton quedaron devastados cuando Virgil van Dijk robó los tres puntos en el minuto 100. Ese cabezazo del maestro holandés probablemente fue suficiente para asegurar la Liga de Campeones para la próxima temporada.
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Arne Slot necesita una reconstrucción importante, o tal vez un reinicio, pero ya casi ha alcanzado el límite inferior de aceptabilidad, lo que probablemente garantiza su empleo continuo.
Para los Blues, este día debería representar algo más grande que un derbi de Merseyside. El impresionante nuevo estadio, el ruido, la pasión y, sobre todo, los números que allí se encontraban, subrayaron que el Everton ahora tiene la oportunidad de volver a convertirse en uno de los mejores clubes. Ese estadio lleno de 53.000 aficionados será un gran incentivo para que los jugadores vengan.
Con David Moyes a cargo, el futuro no sólo parece seguro sino también estimulante. Después de poco más de un año, el Everton lucha por una plaza europea en lugar de luchar año tras año contra el descenso. Este verano traerá refuerzos, un lateral, otro centrocampista y un delantero.
Si lo hace bien, Hill Dickinson estará entre los lugares más temidos (y para algunos de nosotros agradables) para ver fútbol en cualquier lugar.
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