El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió el proceso de toma de decisiones del organismo rector después de confirmar que recibió una llamada de Donald Trump durante el furor por la suspensión de Folarin Balogun. El delantero recibió luz verde para participar en el encuentro de octavos de final de Estados Unidos contra Bélgica en la Copa del Mundo. Se produce después de que el comité disciplinario independiente de la FIFA suspendiera la suspensión automática de un partido provocada por su tarjeta roja contra Bosnia, lo que provocó críticas generalizadas y reclamos de trato preferencial para uno de los anfitriones del torneo. La disputa se intensificó después de que Trump revelara públicamente que había discutido el asunto con Infantino, lo que generó dudas sobre si la interferencia política había influido en el fallo de la FIFA.
Bélgica presentó una apelación y condenó a la FIFA, siendo ahora una clara posibilidad de emprender acciones legales formales. Desde entonces, Infantino ha respondido a esas acusaciones en una extensa declaración, sosteniendo que los órganos judiciales de la FIFA operan con total independencia y rechazando sugerencias de que la presión externa influyó en el veredicto. También reveló que habitualmente mantiene conversaciones con otros líderes mundiales sobre asuntos de fútbol, ya que por separado surgió que Keir Starmer intervino para impedir que la FIFA adelantara el saque inicial en el Estadio Azteca en medio de temores de que la alteración pudiera darle a México, coanfitrión de la Copa del Mundo, una ventaja injusta sobre Inglaterra.
Se afirma que Starmer intervino a través de canales diplomáticos para bloquear una propuesta de trasladar el partido de la 1 a. m. a las 7 p. m. BST, con el argumento de que dejaría al equipo de Thomas Tuchel sin tiempo suficiente para aclimatarse a la altitud.
Starmer dirigió la intervención después de ser alertado sobre el posible problema por la Asociación de Fútbol, que se entiende que se comunicó con Downing Street antes del partido.
Sobre el asunto de Balogun, Infantino afirmó: “He visto los comentarios públicos sobre la decisión de la Comisión Disciplinaria independiente de la FIFA relacionada con la suspensión de Folarin Balogun, y me gustaría reiterar un principio fundamental de la gobernanza de la FIFA.
“Los órganos judiciales de la FIFA son independientes. Operan de forma autónoma, aplican el Código Disciplinario de la FIFA y deciden casos basándose en las regulaciones aplicables y los hechos específicos que tienen ante sí. Su independencia es esencial para la credibilidad y la integridad del fútbol, y esto siempre debe ser respetado”.
El presidente de la FIFA confirmó que había hablado personalmente con Trump en medio de la creciente incertidumbre en torno a la disponibilidad de Balogun, pero enfatizó que el asunto se resolvería sin influencia externa.
Y añadió: “Sí, hablo regularmente de asuntos relacionados con la Copa Mundial de la FIFA con el presidente de los Estados Unidos, y sobre este asunto, recibí una llamada del presidente Donald Trump, al igual que recibo llamadas de jefes de estado, funcionarios gubernamentales, partes interesadas del fútbol y ejecutivos de empresas de todo el mundo sobre muchos temas diferentes.
“Durante nuestra conversación, le expliqué que había un proceso legal en curso que involucraba a los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería decidido a su debido tiempo por los órganos competentes. Así es como funciona el sistema de la FIFA, y es un principio que siempre defenderé”.
Infantino admitió además que no siempre está de acuerdo con las decisiones tomadas por las autoridades disciplinarias de la FIFA, pero enfatizó que su independencia debe salvaguardarse independientemente de la presión externa.
“Leo las decisiones de la Comisión Disciplinaria de la FIFA cuando se emiten. A veces me sorprenden, a veces estoy de acuerdo con ellas y a veces no estoy de acuerdo.
“Lo que siempre hago, sin embargo, es respetar esas decisiones y la autonomía de los organismos que las toman. Si personalmente nos gusta o no una decisión es irrelevante. El respeto por las instituciones independientes y el estado de derecho es lo que protege la integridad de nuestras competiciones y la credibilidad de la FIFA en todo momento”.
La declaración representa la respuesta más directa de la FIFA hasta la fecha con respecto a la controversia en torno al caso de Balogun, y los críticos cuestionan por qué se le permitió jugar al delantero estadounidense después de su tarjeta roja.








